La Secretaría de Hacienda prevé que la inflación general se ubique en 3.5% anual en 2025 y en 3.0% en 2026.

De acuerdo con los Pre-Criterios 2026, la estimación está fundamentada en que, en 2024, la inflación general mantuvo su trayectoria descendente, promediando 4.7% anual.

Lo anterior estuvo impulsado por la disminución en la inflación subyacente, reflejo del menor dinamismo de los precios de bienes y servicios.

“El descenso en la inflación subyacente se atribuyó principalmente a la desaceleración en los precios de las mercancías, tanto alimenticias como no alimenticias.

“No obstante, si bien la inflación de servicios disminuyó de 5.4 a 5.1% entre 2023 y 2024, ésta se mantuvo relativamente persistente”, mencionó.

Sobre el rubro no subyacente, resaltó que experimentó un repunte a mediados de año debido a los aumentos en el componente de frutas y verduras, que alcanzó tasas de inflación de hasta 23.6% en julio de 2024.

“Este aumento se explicó por la persistencia de sequías que afectaron las cosechas de distintos productos como el jitomate que registró una inflación anual de 28%, el chayote de 35.6% y la cebolla de 47.4 por ciento”, puntualizó.

Política monetaria

En este contexto, la dependencia anticipa que el Banco de México (Banxico) continuará con el proceso de relajación de su postura monetaria, ubicando la tasa de referencia en 8.0% al cierre de 2025 y en 7.0% en 2026.

Destacó que dicha trayectoria responde a la convergencia gradual de la inflación dentro del intervalo de variabilidad del banco central, así como a la prevalencia de condiciones de holgura en la economía y un crecimiento moderado, factores que permitirán una normalización de la tasa de interés de referencia.

Adicionalmente, las expectativas de inflación a corto y largo plazo permanecen ancladas, reflejando una menor presión sobre los precios y reforzando el margen de acción para una postura monetaria menos restrictiva”, subrayó.

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