El proyecto del “paquete económico” de 2027 probablemente llegará al Congreso de la Unión sin novedades importantes en materia de impuestos, debido a que el próximo año será electoral y cualquier aumento de la carga fiscal tendrá un costo político, aseguró el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF).
Por ahora no se conocen los detalles de la propuesta que prepara el gobierno federal. Sin embargo, empresarios han planteado de manera informal que no se realicen nuevos cambios en materia aduanera, con el propósito de evitar un aumento en los costos de las operaciones de comercio exterior.
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“Yo no esperaría muchos cambios más este año, porque hay una expectativa de que pudiera el gobierno tratar de aumentar los ingresos fiscales, ampliando los impuestos, pero dudo mucho que suceda este año que va a ser electoral”, comentó Víctor Manuel Herrera, presidente del Comité de Estudios Económicos del IMEF.
A más tardar el 8 de septiembre, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) deberá entregar al Congreso de la Unión el proyecto de “paquete económico” para 2027. El documento incluirá los Criterios Generales de Política Económica, el proyecto de Ley de Ingresos de la Federación y el proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación.
Déficit fiscal sigue alto
Según el IMEF, más que esperar una reforma fiscal el próximo año, lo importante sería que el “paquete económico” explique con mayor claridad cómo pretende el gobierno cumplir sus metas de consolidación fiscal.
El organismo considera que el déficit fiscal todavía se encuentra por encima de los objetivos oficiales y que el bajo crecimiento económico complica la reducción del endeudamiento.
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Víctor Manuel Herrera expuso que México ya debería trabajar con un déficit inferior a 4% del Producto Interno Bruto (PIB), pero las condiciones actuales dificultan alcanzar siquiera ese nivel. La combinación de un crecimiento económico débil y mayores necesidades de financiamiento acelera la contratación de deuda.
Gabriela Gutiérrez Mora, presidenta nacional del IMEF, estimó que el déficit puede cerrar este año ligeramente por debajo de 5%, lejos del objetivo de reducirlo a 3%.
En ese contexto, la deuda bruta del sector público puede alcanzar 60% del PIB al cierre de 2026, frente al 52% previsto por la SHCP en los Criterios Generales de Política Económica para este año.
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Al mes de junio, la deuda bruta del sector público se ubicaba en 20.3 billones de pesos, más del doble que en diciembre de 2018 y cuatro puntos del PIB, por encima de lo previsto por la SHCP.
El problema no es solo el tamaño de la deuda, sino el costo que representa para las finanzas públicas. Los gastos financieros del gobierno ya superan de forma persistente 15% de sus ingresos totales, pese a la reducción de las tasas de interés, consideraron los directivos del Instituto.
Estos niveles constituyen señales de alerta para las agencias calificadoras de deuda, porque el mayor endeudamiento y el elevado costo financiero pueden presionar la perspectiva crediticia del país y, de esta manera, encarecer todavía más el financiamiento.
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Por lo anterior, el IMEF plantea que el “paquete económico” debería concentrarse en dos objetivos: una consolidación fiscal más concreta y medidas que impulsen el crecimiento.
Sin una economía que genere mayores ingresos, será cada vez más difícil reducir el déficit y frenar la deuda pública.
GC





