HR Ratings revisó a la baja la calificación de largo plazo de la deuda soberana de México, de HR BBB+ (G) a HR BBB (G), y mantuvo la Perspectiva Estable. Asimismo, ratificó la calificación de corto plazo HR3 (G).

La calificadora explicó que la decisión responde al deterioro observado en los principales balances fiscales de las finanzas públicas, que prevé continuará durante el periodo de proyección, así como a la revisión a la baja de sus expectativas de crecimiento económico. La combinación de ambos factores mantendrá presiones sobre el nivel de endeudamiento esperado para México.

Cabe mencionar que, aunque la calificadora reconoció los esfuerzos de la Secretaría de Hacienda para contener el déficit del sector público después del nivel histórico alcanzado en 2024, consideró que las medidas no han sido suficientes para reducir los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) por debajo de 4% del Producto Interno Bruto (PIB).

Por ello, la agencia estima que en 2026 los RFSP registrarán un déficit de 4.6% del producto y México acumulará cinco años consecutivos con déficits superiores a ese nivel, en un contexto en el que el gasto público crece a un ritmo mayor que los ingresos y el costo financiero de la deuda genera presiones adicionales sobre las finanzas públicas.

El desempeño fiscal de 2025 también fue peor al anticipado por HR Ratings, pues los déficits primarios se prolongaron por quinto año consecutivo, en contraste con el superávit que la agencia esperaba en su revisión anterior.

A su vez, los RFSP cerraron 2025 en 4.3% del PIB, por encima del objetivo de Hacienda de reducirlos a menos de 4%, en un resultado al que contribuyeron el déficit primario y las presiones del costo financiero, que representó 3.7% del PIB, además de otros ajustes que incidieron en el endeudamiento.

A las presiones fiscales se suma la debilidad de la actividad económica, ya que el PIB creció 0.7% en 2025, frente al 0.9% estimado por HR Ratings, en un año en el que la manufactura y la construcción encabezaron la desaceleración respecto al avance de 2024.

Para 2026, la calificadora prevé un crecimiento de 1.3%, inferior al 1.5% calculated por Hacienda, y redujo de 1.85% a 1.50% su expectativa de crecimiento real promedio anual de largo plazo debido al modesto desempeño económico de los últimos años, la persistente debilidad de la inversión, la vigencia del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) hasta 2036 y el estancamiento de la productividad.

Este panorama se refleja en las previsiones de endeudamiento, pues HR Ratings estima que el Saldo Histórico (SH) cerrará 2026 en 54.5% del PIB, cifra superior en 0.5 puntos porcentuales a la estimación de Hacienda en su actualización más reciente y en 0.8 puntos a la calculada por la agencia en su revisión anterior.

Hacia adelante, la agencia prevé que el SH alcance 61.2% del PIB en 2030 y 65.6% en 2033; por su parte, la deuda neta cerró 2025 en 52.6% del PIB, frente al 52.2% estimado por HR Ratings y al 51.9% registrado en 2024.

Durante el periodo de proyección, la calificadora anticipa déficits primarios con un promedio de -0.3% del PIB y un costo financiero equivalente a 3.9% del producto, en promedio, lo que llevaría a un déficit presupuestario promedio de 4.1% del PIB y mantendría los RFSP en un déficit promedio de 4.6%, sin bajar de 4% durante el periodo analizado.

Por lo anterior, HR Ratings señaló que el aumento de los ingresos públicos, especialmente los tributarios, necesita acompañarse de un crecimiento económico superior a 2.5% anual para contribuir a mitigar las presiones del gasto en transferencias, subsidios, servicios personales y otros rubros corrientes.

En cuanto a Petróleos Mexicanos (Pemex), HR Ratings reconoció las medidas del Gobierno Federal para reducir la deuda bruta de la empresa mediante esquemas financieros que le permiten afrontar las amortizaciones programadas con mayor holgura y que podrían permitirle generar balances financieros positivos con base en su contabilidad fiscal.

Sin embargo, considera que la generación de un superávit financiero será insuficiente para que la petrolera deje de recibir apoyos gubernamentales para el pago de deuda, al menos hasta 2029.

En materia de inflación, prevé que esta se ubique dentro del intervalo objetivo del Banco de México a partir de 2027, con un promedio de 3.70% entre ese año y 2033.

Entre los factores que podrían favorecer una mejora de la calificación, la agencia identificó una consolidación fiscal sostenida, con superávits primarios superiores a 1% del PIB en los siguientes ejercicios, especialmente en el balance del Gobierno Federal, lo que permitiría reducir los RFSP por debajo de 3.5% del producto y orientar el gasto hacia sectores productivos.

Asimismo, destacó que un crecimiento real anual de largo plazo superior a 2.5% impulsaría la inversión, fortalecería la capacidad operativa de las cadenas de valor, particularmente las manufactureras, y favorecería una mayor recaudación tributaria.

En contraste, HR Ratings advirtió que una caída de los ingresos tributarios combinada con las presiones del gasto podría llevar el déficit primario por encima de 2% del PIB en el largo plazo, mientras que un aumento de las tasas que paga el Gobierno Federal podría elevar el costo financiero por encima de 6% del producto y los RFSP podrían registrar déficits superiores a 5% del PIB durante un periodo prolongado.

Finalmente, la agencia señaló que un crecimiento económico inferior a 1% en el mediano y largo plazo afectaría los indicadores fiscales, incluidos el déficit y la deuda neta, lo que podría derivar en un cambio de perspectiva e incluso de calificación.

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