La Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) deberá cuidar que la consolidación fiscal prevista para 2027 no registre una desviación importante, ante las presiones que enfrentará el gasto público por el impulso a la infraestructura, los apoyos a Petróleos Mexicanos (Pemex) y los programas sociales, señaló Julio Ruiz, economista en jefe de Citi México.

“Va a ser muy relevante que cuando publiquen el presupuesto no haya una desviación importante en la consolidación fiscal, para evitar un incremento en la razón deuda/PIB y lograr que esta métrica se mantenga estable”, expuso durante una conferencia de prensa.

El señalamiento ocurre mientras la ejecución de las finanzas públicas muestra un déficit menor al programado hasta junio; sin embargo, Ruiz advirtió que este resultado está explicado en buena medida por una subejecución del gasto de inversión en infraestructura, situación que no consideró sostenible hacia adelante.

De acuerdo con el economista, el gasto en infraestructura deberá acelerarse durante la segunda mitad del año, particularmente ante el plan de infraestructura que impulsa el Gobierno federal, mientras que los ingresos tributarios y petroleros se mantienen por debajo de lo previsto.

“Si bien el déficit se ve bien a nivel agregado, si ves el desglose no son tan buenos datos”, señaló Ruiz, quien agregó que esta situación no modifica la perspectiva de Citi de que la consolidación fiscal seguirá siendo complicada.

El reto para Hacienda estará también en las presiones que existen sobre otros componentes del gasto público, pues Ruiz destacó que será difícil continuar recortando la inversión en infraestructura debido al propio plan, al tiempo que persisten las necesidades de apoyo a Pemex y las presiones relacionadas con el gasto social.

“Sigues teniendo presión en los gastos sociales, va a ser difícil seguir recortando en gasto de infraestructura por el plan de infraestructura. Sigues teniendo presiones del apoyo a la empresa petrolera Pemex y al mismo tiempo el escenario macroeconómico no está ayudando”, explicó.

A estas presiones se suma una actividad económica relativamente débil, pese al crecimiento registrado durante el segundo trimestre. Citi estima un crecimiento de 1.3% para 2026 y una expansión cercana a 2% para 2027, aunque este último pronóstico está sujeto a que exista mayor claridad sobre el T-MEC y evidencia de la implementación del plan de infraestructura.

El entorno económico también tiene implicaciones para los ingresos públicos. Ruiz señaló que la fortaleza del peso no favorece a los ingresos petroleros expresados en moneda nacional, debido a que estos se reciben en dólares y posteriormente se convierten a pesos.

Pese a las presiones sobre las finanzas públicas, Citi no contempla como escenario base que México pierda el grado de inversión. No obstante, Ruiz enfatizó que el déficit y la deuda serán elementos relevantes para las agencias calificadoras, por lo que será importante mantener estable la razón deuda/PIB.

En paralelo, Citi señaló que el Paquete Económico 2027 deberá ofrecer mayor claridad sobre los mecanismos de financiamiento de los proyectos de infraestructura y del Plan México, particularmente en cuanto a la participación del sector privado.

“A mí lo que me gustaría observar, en particular, en el presupuesto, son mecanismos de financiamiento claros para los proyectos de infraestructura y el Plan México; creo que ese es uno de los grandes pendientes que tiene la administración”, expuso Felipe Juncal, economista para México y Latinoamérica de Citi.

Aunque durante el año se han anunciado inversiones por parte de diversas empresas, Juncal señaló que todavía no se observa con claridad un impacto económico derivado de esos anuncios.

“Tras las reuniones y anuncios para incentivar la inversión, aún no se observan con claridad estos mecanismos ni la asociación con el sector privado en torno a dichos proyectos”, añadió.