Durante la 89 Convención Bancaria, la Asociación de Bancos de México (ABM) propuso la eliminación temporal de la tasa de intercambio en pagos con tarjeta en gasolineras del país. La medida busca reducir los costos que enfrentan estos negocios al aceptar pagos electrónicos, en un entorno de presiones sobre los precios de los combustibles.

¿Cómo beneficiará esta medida a consumidores?

En México, los pagos con tarjeta —ya sea de crédito o débito— pueden implicar una serie de comisiones dentro del sistema financiero. Una de las más relevantes es la llamada tasa de intercambio, un cargo que no ve el cliente, pero que forma parte del costo de aceptar pagos electrónicos.

Este concepto se refiere a la comisión que el banco que procesa el cobro para el comercio paga al banco que emitió la tarjeta del cliente. Redes como Visa y Mastercard participan en este proceso como intermediarios tecnológicos que permiten que la transacción se complete en segundos.

Aunque esta comisión ocurre entre instituciones financieras, en la práctica es el comercio quien absorbe el costo total por aceptar pagos con tarjeta. Este costo no sólo incluye la tasa de intercambio, sino también otros cargos asociados, como la comisión de la red de pagos y el margen del banco que proporciona la terminal.

En el caso de las gasolineras, este tema ha cobrado relevancia debido a que operan con márgenes de ganancia reducidos. Esto implica que las comisiones por pagos electrónicos pueden representar una proporción significativa de sus ingresos, especialmente en un entorno de riesgos externos y con un uso cada vez mayor de tarjetas frente al efectivo.

Para los consumidores, el uso de tarjeta no implica un cobro adicional directo al momento de pagar gasolina. Sin embargo, especialistas señalan que, en algunos casos, estos costos pueden reflejarse de manera indirecta en los precios finales, ya que los comercios buscan compensar los gastos asociados a la operación.

En este contexto, la medida de la ABM de eliminar de forma temporal la tasa de intercambio en pagos con tarjeta en gasolineras tiene como telón de fondo mitigar presiones en los precios de los combustibles, particularmente ante el encarecimiento internacional de los energéticos derivado del conflicto en Medio Oriente.

Cuando aumentan los precios del petróleo o de los combustibles a nivel global, el costo de venta en México tiende a presionarse al alza. Ante este escenario, el Gobierno Federal cuenta con mecanismos para evitar que el precio final suba demasiado, principalmente a través de estímulos fiscales.

El viernes, la Secretaría de Hacienda informó que se estableció un estímulo fiscal de 24.08% para la gasolina regular (Magna), lo que representa 1.6133 pesos por litro, de forma que el consumidor final paga (del 21 al 27 de marzo) 5.0868 pesos por litro sólo de IEPS.

En tanto, para la gasolina de alto octanaje (Premium) se impuso un apoyo gubernamental de 7.47%, es decir, 42.24 centavos por litro, con lo que los automovilistas están pagando un impuesto de 5.2355 pesos por litro.

Finalmente, el diésel obtuvo un estímulo de 61.80%, es decir, 4.5505 pesos por litro, con lo que los conductores pagan 2.8129 pesos de IEPS.

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