Las exportaciones mexicanas de productos relacionados con la tecnología crecieron 148% durante el último año y superaron los 163,000 millones de dólares acumulados en 12 meses, resultado con el que rebasaron en valor a las exportaciones totales del sector transporte, incluidas las automotrices, de acuerdo con UBS Global Research.
Según el informe Mexico: Can AI-Related Tech Supplant Autos as the New Industrial Engine of Growth?, el avance representa un cambio frente al peso que tradicionalmente ha tenido la industria automotriz en las manufacturas del país.
De acuerdo con el análisis, elaborado por los economistas Rafael De La Fuente y Andrea Casaverde, junto con el estratega Roque Montero, México logró incorporarse al crecimiento de la inversión en inteligencia artificial encabezado por Estados Unidos, lo que permitió al país convertirse en un importante ensamblador y exportador de placas para computadoras y servidores.
Para calcular este flujo comercial, UBS consideró cuatro partidas del Sistema Armonizado: máquinas automáticas para procesamiento de datos y sus unidades; partes y accesorios; circuitos integrados electrónicos, así como máquinas y aparatos eléctricos con funciones individuales.
Aunque las exportaciones tecnológicas ya superan en valor a las del sector transporte, la industria automotriz se mantiene como una fuente considerablemente mayor de superávit comercial. Sin embargo, durante el último año y medio, la balanza tecnológica registró una mejora superior a 20,000 millones de dólares y pasó a terreno superavitario, mientras que el saldo automotriz se deterioró.
El crecimiento de las exportaciones no ha estado acompañado por un avance de la misma magnitud en la actividad interna. Medida en términos reales y con base en el valor agregado, la producción manufacturera de computadoras y productos electrónicos creció 1.2% durante los últimos 12 meses.
UBS aclaró que esta categoría manufacturera abarca un segmento más amplio que las cuatro partidas utilizadas para medir las exportaciones tecnológicas. En los tres meses más recientes, su crecimiento anualizado y ajustado por estacionalidad alcanzó 16%, un resultado más favorable, aunque todavía distante del ritmo exportador.
El empleo refleja una situación similar. La fabricación de computadoras y electrónicos registró un crecimiento del personal ocupado durante el último año y medio, pero el aumento no compensó por completo, en términos absolutos, la pérdida de puestos de trabajo en la industria automotriz.
La brecha entre las exportaciones y el dinamismo interno se explica por la forma en que el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) mide la producción, a partir del valor agregado generado en el país.
Para analizar esa relación, UBS utilizó información del programa IMMEX, integrado por empresas exportadoras que reciben beneficios fiscales sobre sus importaciones cuando su producción se destina principalmente a los mercados externos.
Los datos muestran que más de 95% de los insumos empleados por la industria de computadoras y electrónicos son importados, sin considerar la mano de obra. Se trata de la proporción más alta entre los sectores analizados, frente a 71% en la industria automotriz.
A su vez, más de 95% de los ingresos de las empresas de computadoras y electrónicos proviene del exterior, en comparación con 70% en el sector automotriz. La participación de los insumos importados se ha mantenido por encima de 95% durante buena parte de las últimas dos décadas, con una mejoría marginal en los años recientes.
Por ello, aunque computadoras y electrónicos presentó el mayor crecimiento anual compuesto entre los sectores analizados, UBS señaló que la industria opera principalmente como reensambladora de componentes importados para su posterior exportación, por lo que todavía genera poco valor agregado en México.
El sector aún no ha desarrollado cadenas locales de suministro suficientemente amplias y profundas para integrarse con otras industrias y servicios. La situación contrasta con la industria automotriz, que durante las últimas cuatro décadas construyó una red de proveedores en México y América del Norte, además de impulsar actividades como transporte, logística, servicios financieros y hospitalidad.
Frente a este reto, UBS consideró que el Plan México representa, en parte, un reconocimiento de la necesidad de desarrollar proveedores nacionales. La estrategia busca fortalecer la fabricación local, atraer inversión extranjera directa y colocar al país entre las 10 principales economías industriales para 2030.
Pese a sus limitados vínculos con la economía interna, la contribución reciente del sector tecnológico ha sido significativa. UBS estimó que esta industria generó durante los últimos 18 meses una mejora de la cuenta corriente equivalente a 23,000 millones de dólares, cerca de 0.7% del Producto Interno Bruto (PIB) en términos anualizados.
La firma explicó que, debido a que la industria opera principalmente como reensambladora y mantiene pocos vínculos con la economía nacional, el cambio de su balanza comercial permite aproximar el valor agregado que genera. Sin embargo, el cálculo también debe considerar las variaciones en los precios de las importaciones y exportaciones.
Después de ajustar por una mejora estimada de entre 5% y 10% en los términos de intercambio de los productos tecnológicos, UBS calculó que la contribución del sector al crecimiento económico real del último año fue cercana a 0.6 puntos porcentuales del PIB. Esto implicaría que probablemente generó más de la mitad del crecimiento reportado por México durante ese periodo.
La aportación podría estar subestimada, ya que las cuentas nacionales y los indicadores de producción industrial del Inegi todavía utilizan ponderaciones sectoriales correspondientes a 2018, las cuales fueron incorporadas en 2023.
Tras la pandemia y la revolución de la inteligencia artificial, UBS considera probable que la participación de las computadoras y los electrónicos dentro de la economía mexicana haya aumentado. El Inegi no tiene previsto actualizar las ponderaciones sectoriales hasta 2028.
En el mercado estadounidense, México fue el segundo país, solamente detrás de Taiwán, que más participación ganó en las importaciones de computadoras y electrónicos durante el periodo analizado por UBS.
Sin embargo, el avance mexicano respondió principalmente a cambios en la composición de la demanda de Estados Unidos. En contraste, las ganancias de Taiwán y Vietnam provinieron en mayor medida de factores relacionados con la oferta y la competitividad.
Taiwán, Vietnam e incluso Tailandia superaron ampliamente a México en la generación de un superávit tecnológico frente a Estados Unidos. Así, México parece generar menos valor agregado en esta industria que varios de sus competidores asiáticos, aunque participa en las cadenas globales de suministro concentradas en Taiwán y Estados Unidos.
El papel de México como reensamblador también ha estado acompañado por un fuerte crecimiento de sus importaciones procedentes de Asia, lo que podría generar señalamientos de triangulación comercial. No obstante, UBS indicó que la mayor parte de ese aumento corresponde a productos provenientes de Taiwán.
La firma consideró poco probable que Estados Unidos buscara limitar por ahora esa relación comercial, debido a que Taiwán es uno de sus aliados estratégicos en Asia y a que probablemente mantendría una postura más favorable hacia determinados productos tecnológicos ante el aumento de la inversión relacionada con inteligencia artificial.
Como muestra de esa posición, UBS señaló que el aumento de los aranceles estadounidenses parecía haber dejado en gran medida al margen a los productos tecnológicos hasta la publicación del informe, ante el interés de Estados Unidos por favorecer su desarrollo.
De este modo, México ya cuenta con una posición dentro de la competencia tecnológica internacional. Sin embargo, el principal desafío será elevar el valor agregado generado en el país y desarrollar cadenas locales de suministro, para que el sector pueda impulsar con mayor fuerza el crecimiento económico.





