Los apoyos fiscales del gobierno federal para mantener controlados los precios de las gasolinas y el diésel pueden haber llegado a su límite, ante la volatilidad observada en este año con los precios internacionales del petróleo, que han hecho crecer los precios internacionales de los combustibles.

Lo anterior responde a que, a un mayor precio de las gasolinas y del diésel, más apoyos fiscales tienen que destinarse por la vía de una renuncia fiscal –total o parcial– al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para que los precios no crezcan abruptamente para el consumidor.

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Esta advertencia proviene de un análisis del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), el cual evalúa el impacto de la coyuntura energética sobre las finanzas públicas.

El mercado energético global cambió de rumbo drásticamente entre 2025 y 2026. En 2025, el precio del petróleo tipo West Texas Intermediate (WTI) promedió 65.4 dólares por barril, mientras que la gasolina importada se ubicó en 20.4 pesos por litro y el diésel en 22.1 pesos por litro.

Sin embargo, para 2026 el panorama dio un duro vuelco: el petróleo escaló a un promedio de 83.9 dólares por barril, lo que impulsó la gasolina a 22.3 pesos por litro y el diésel a 24.2 pesos por litro.

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El mercado de 2026 ha sido especialmente volátil por el conflicto armado de Estados Unidos e Israel contra Irán y la disputa por el control del estrecho de Ormuz, factor que ha provocado brincos diarios de más de 10 dólares en la cotización del petróleo.

Creciente factura fiscal para contener la inflación

Esta sacudida internacional obligó a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) a realizar un esfuerzo fiscal superior en 2026 respecto al año previo.

Durante 2025, la autoridad otorgó pocos subsidios al IEPS de las gasolinas y el diésel, lo que permitió una recaudación de 444,357 millones de pesos (mdp).

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Pero a partir del 21 de marzo de 2026, el gobierno federal tuvo que reactivar los estímulos semanales para respaldar los acuerdos que fijaron el precio máximo de la gasolina Magna en 24 pesos por litro y el del diésel en 27 pesos por litro.

Tan solo entre marzo y junio de 2026, el gasto en estímulos superó los 47,300 millones de pesos (mdp), una cantidad que continuará en ascenso por la ayuda otorgada al diésel durante los meses de julio y agosto.

Si continúa la volatilidad de las cotizaciones internacionales, resultará cada vez más difícil para la administración pública mantener los apoyos sin provocar un boquete en la recaudación fiscal.

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El reporte del IMEF alerta sobre este “mecanismo de contención de precios que, si la volatilidad internacional persiste, tendrá un costo fiscal creciente”, un factor que amenaza con restar recursos a otras prioridades del gasto público.

GC