México avanza en una estrategia económica que busca fortalecer el crecimiento, impulsar la inversión y preservar la estabilidad macroeconómica, pero cuyo objetivo final es que estos avances se traduzcan en mayor bienestar, mejores oportunidades y mejores condiciones de vida para las familias mexicanas, afirmó el secretario de Hacienda y Crédito Público, Édgar Amador Zamora.

Al presentar ante el Senado el balance del segundo año de gobierno, el funcionario señaló que las acciones emprendidas durante este periodo forman parte de una estrategia integral en la que el crecimiento económico y la inversión están vinculados con la recuperación de los ingresos de las familias y con la preservación de su poder adquisitivo.

En este sentido, destacó que el salario mínimo acumula en 2026 un incremento real de más de 150% respecto de 2018, mientras que la participación de los ingresos laborales en el Producto Interno Bruto (PIB) alcanzó un nivel histórico de 31%, aunque advirtió que la recuperación de los ingresos no es suficiente si al mismo tiempo el aumento de los precios reduce la capacidad de compra de las familias.

Por ello, explicó que Hacienda ha acompañado la recuperación de los ingresos y el fortalecimiento de la demanda interna con medidas encaminadas a apoyar la reducción de la inflación hacia el objetivo del Banco de México, entre ellas el paquete contra la inflación y la carestía, el acuerdo con el sector gasolinero y los estímulos fiscales al IEPS de combustibles, mecanismo que, afirmó, evitó que el precio de las gasolinas aumentara y permitió que la última lectura de inflación se ubicara en 3.4%, pues sin ese apoyo habría superado 4%.

La estrategia también contempla una nueva etapa de inversión en infraestructura, energía, agua y salud, además de acciones para reducir los costos logísticos y ampliar el acceso al financiamiento, con proyectos carreteros, ferroviarios, hídricos, energéticos, portuarios y de vivienda que ya están en marcha o que comenzarán su construcción durante lo que resta del año y en 2027, de acuerdo con Amador Zamora, quien señaló que estas obras buscan mejorar la conectividad, atraer inversión, generar empleos y fortalecer la capacidad productiva.

Los resultados de inversión, añadió, ya comienzan a reflejarse en la actividad económica, pues la inversión pública aumentó 10% anual entre enero y julio de 2026, mientras que la inversión global creció 6.6% en julio y acumuló cuatro meses consecutivos de avances, en un contexto en el que México registró una inversión extranjera directa cercana a 35,000 millones de dólares y un crecimiento de 28% en sus exportaciones acumuladas hasta julio.

A la par de estos indicadores, Amador Zamora destacó el comportamiento reciente de la actividad económica, con un crecimiento anual de 2.1% del PIB durante el segundo trimestre de 2026, el mayor avance trimestral desde el primer trimestre de 2022, mientras que el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) aumentó 3.4% anual en julio, su mayor crecimiento desde julio de 2024.

El secretario señaló que este desempeño también se ha reflejado en una revisión al alza de las expectativas de crecimiento para México, luego de que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) elevara su pronóstico para 2026 de 0.8 a 1.5%, mientras que el Fondo Monetario Internacional (FMI) también lo ubicó en 1.5%; para este año, Hacienda mantiene un rango de crecimiento de entre 1 y 2%, y para 2027 prevé un avance de entre 1.5 y 2.5%.

Para el funcionario, el crecimiento económico y el bienestar no son objetivos separados, ya que el primero debe traducirse en beneficios para las familias mediante mayores ingresos y nuevas oportunidades, una orientación que forma parte de la política de “crecimiento con bienestar” de la segunda etapa de la llamada Cuarta Transformación.

En este esquema, agregó, las finanzas públicas sanas son necesarias para preservar la estabilidad macroeconómica, generar confianza, impulsar la inversión y mantener la capacidad del Estado para realizar inversiones y responder ante los desafíos que enfrenten las familias, por lo que la estrategia también contempla una reducción gradual del déficit.

Amador Zamora señaló que al cierre de 2026 los requerimientos financieros del sector público se habrán reducido en 1.7 puntos porcentuales del PIB respecto de 2024, mientras que para 2027 se plantea un déficit de 3.9% del PIB, una reducción de 1.9 puntos porcentuales frente al nivel registrado al inicio de la administración, como parte de un proceso de consolidación fiscal gradual y responsable.

Con esta combinación de crecimiento, inversión, recuperación de los ingresos, estabilidad de precios y finanzas públicas sanas, el secretario sostuvo que México continúa avanzando en una estrategia cuyo propósito es que el desempeño de la economía se refleje en mayor bienestar, mejores oportunidades y mejores condiciones de vida para las familias mexicanas.

er