El Banco de México perfila mantener su tasa de interés en 6.50% durante un periodo prolongado, al considerar que el nivel actual es adecuado para enfrentar los retos de la economía, incluidos los derivados del entorno internacional.

La Junta de Gobierno señaló que hacia adelante será apropiado mantener la tasa de referencia en su nivel actual y reafirmó su compromiso con su mandato prioritario y con la necesidad de perseverar en sus esfuerzos para consolidar un entorno de inflación baja y estable.

La decisión unánime se dio en un escenario en el que la inflación general descendió a 3.10% en la primera quincena de julio, mientras que la inflación subyacente se ubicó en 3.95%. Sin embargo, la inflación de servicios mantuvo una mayor resistencia, con una variación anual de 4.36%.

Los integrantes de la Junta coincidieron en que el descenso de la inflación de servicios continúa siendo lento. Con este escenario, el banco central prevé que la inflación general converja a la meta de 3% hacia el cuarto trimestre de 2027, aunque el balance de riesgos respecto de la trayectoria prevista para la inflación mantiene un sesgo al alza.

Al analizar los factores que presionan los precios internos, los integrantes de la Junta expusieron distintas perspectivas sobre el comportamiento de la economía y el mercado laboral. Un miembro sostuvo que el lento descenso de la inflación de servicios se explica por la inercia de los aumentos salariales y el traspaso retardado de los costos acumulados en años anteriores.

Otro integrante señaló que la brecha del producto permanece en terreno negativo, lo que indica que la demanda interna no está ejerciendo presión sobre los precios y que el menor ritmo de la actividad económica terminará por reducir los costos en el sector servicios.

En cuanto al desempeño de la economía nacional, la Junta revisó la estimación del Producto Interno Bruto (PIB) del segundo trimestre de 2026, que mostró una expansión de 1.5% trimestral, después de la caída registrada en el trimestre previo.

Uno de los integrantes destacó el impulso de las exportaciones manufactureras no automotrices, favorecidas por la demanda mundial de bienes ligados a la inteligencia artificial, lo que funcionó como un motor relevante para la actividad económica. En contraste, otro integrante señaló que indicadores como la inversión fija bruta y el consumo privado continúan mostrando moderación, lo que confirma un crecimiento acotado del país.

El entorno internacional también formó parte de las deliberaciones. La Junta analizó la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos de mantener su tasa de interés en un rango de 3.50% a 3.75% durante su reunión de julio.

Un miembro comentó que la pausa de la Fed busca estabilizar los precios frente a choques globales de oferta, amortiguando la presión sobre el diferencial de tasas entre ambos países. Por su parte, otro integrante alertó sobre las tensiones geopolíticas en Medio Oriente y los bloqueos intermitentes en el estrecho de Ormuz, eventos que generan volatilidad en los precios internacionales del petróleo y exigen mantener la prudencia en la conducción monetaria.

Finalmente, la Junta analizó las condiciones del mercado cambiario y el comportamiento del peso mexicano, que osciló entre 17.23 y 17.62 unidades por dólar. Un miembro resaltó que la estabilidad y apreciación del tipo de cambio responden a los sólidos fundamentos macroeconómicos de México y a un entorno de debilidad generalizada del dólar.

Sin embargo, otro integrante precisó que no se pueden descartar nuevos episodios de volatilidad financiera internacional, por lo que mantener una tasa de interés restrictiva resulta indispensable para anclar las expectativas de inflación en el mediano y largo plazo.