Las condiciones macroeconómicas de México son distintas a las de Estados Unidos, por lo que la política monetaria mexicana no tendría que responder de manera mecánica a los ajustes previstos en la tasa de fondos federales, señaló la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico).

Este posicionamiento está plasmado en las minutas de la reunión de la Junta de Gobierno, con motivo de la decisión de política monetaria anunciada el 24 de septiembre, en la que se determinó, por unanimidad, mantener en 6.50% el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día.

La consideración de Banxico se dio luego de que la Reserva Federal de Estados Unidos incrementó en 25 puntos base el rango objetivo para la tasa de fondos federales, para ubicarlo entre 3.75 y 4.00%, en una decisión unánime. De acuerdo con las minutas, se trató del primer aumento de ese rango en más de tres años.

Sobre la decisión de la Fed, los integrantes de la Junta destacaron que la economía estadounidense mantiene un ritmo sólido de expansión, respaldado por el gasto interno, una productividad elevada y una inversión de capital robusta. También señalaron que la inflación permanece elevada y que persiste una alta incertidumbre asociada con factores geopolíticos.

En contraste, uno de los integrantes de la Junta señaló que la combinación de choques de oferta y el dinamismo de la economía estadounidense configura un entorno inflacionario distinto al de México. Para el caso mexicano, explicó que los choques de oferta han implicado aumentos transitorios en la inflación y que, conforme se disipen sus efectos base, se espera una disminución.

El mismo integrante señaló que esta trayectoria estaría apoyada por la atonía de la actividad económica y la ausencia de presiones de demanda sobre los precios. También consideró que la apreciación cambiaria respecto de los niveles observados a finales de 2024 contribuye al proceso desinflacionario. En ese contexto, estimó adecuado mantener la tasa de referencia en su nivel actual y sostuvo que las decisiones deben tomarse reunión tras reunión, sin comprometerse con una trayectoria predeterminada.

Otro integrante destacó que el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos se encuentra por debajo de su promedio histórico y señaló que las condiciones cíclicas de ambas economías son diferentes. En particular, indicó que la brecha del producto en Estados Unidos es positiva y se ubica en el percentil 82 de su distribución histórica, mientras que en México se encuentra en el percentil 12.

Ese miembro también señaló que el choque energético ha tenido un impacto más notorio sobre la inflación estadounidense. Añadió que, aun después de la corrección observada recientemente, el peso mantiene una ligera apreciación respecto de los niveles de hace un año y sostuvo que los aumentos en las tasas externas no necesariamente requerirán una respuesta automática de la política monetaria de México, pues dependerá de cómo incidan sobre el panorama inflacionario doméstico.

Hacia adelante, la Junta de Gobierno tomará sus decisiones considerando la continuación del proceso desinflacionario y el comportamiento esperado de sus determinantes, incluyendo el traspaso del tipo de cambio a los precios al consumidor, las condiciones de holgura y las expectativas de inflación.

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