Los aranceles de Estados Unidos aplicados a productos vinculados con trabajo forzoso no representan un riesgo grave para México, debido a que el país ya tiene compromisos dentro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) para impedir la entrada de mercancías elaboradas bajo esas condiciones.

Además, esta medida puede convertirse en un incentivo para fortalecer los estándares comerciales de la región, así lo consideró el Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior del Noreste (Comce Noreste), a través de un comunicado.

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El organismo explicó que esta nueva etapa de la relación comercial con Estados Unidos debe aprovecharse para que México transforme sus importaciones en una herramienta para generar mayor valor agregado nacional.

El organismo consideró que el reto no consiste en dejar de comprar productos del exterior, sino en utilizar esos insumos para fabricar bienes de mayor valor agregado e incrementar la participación de proveedores mexicanos.

El arancel relacionado con insumos producidos mediante trabajo forzoso “no debe interpretarse como un castigo”, sino como una medida para elevar los estándares del comercio regional, refirió el Comce Noreste en su comunicado.

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Recordó que el artículo 23.6 del T-MEC establece obligaciones para México, Estados Unidos y Canadá con el propósito de prohibir importaciones elaboradas total o parcialmente bajo esas prácticas.

El organismo destacó que las importaciones no representan únicamente compras de productos extranjeros, sino un componente fundamental para la industria, las exportaciones y el desarrollo tecnológico del país.

Según su análisis, México importó bienes por un valor de 664,066 millones de dólares (mdd) en 2025.

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De ese monto, 76.8% correspondió a bienes intermedios, como materias primas, partes y componentes utilizados en procesos industriales, mientras que 8.5% estuvo relacionado con bienes de capital, como maquinaria y equipo para ampliar o modernizar la producción.

En conjunto, más de 85% de las importaciones estuvieron vinculadas con actividades productivas y no con consumo final. Comce Noreste destacó que esta estructura se mantiene desde hace varios años.

En 2018, México realizó importaciones por aproximadamente 464,277 mdd y 76.5% correspondió también a bienes intermedios, lo que refleja la importancia de las compras externas para sostener las cadenas de manufactura.

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“El reto no es dejar de importar, sino aumentar la participación de proveedores mexicanos en los aproximadamente 509,000 mdd de insumos que actualmente adquirimos del exterior”, afirmó Cendejas Meneses.

El análisis del organismo también mostró cambios en el origen de las importaciones mexicanas. Entre 2018 y 2025, la participación de Asia pasó de 34.6% a 44.9%, con un valor cercano a 298,664 mdd.

En 2025, Estados Unidos permaneció como el principal proveedor de México, con ventas por 249,796 mdd, seguido por China, con 133,270 mdd.

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Comce Noreste explicó que Asia mantiene un papel relevante como proveedor de productos electrónicos, semiconductores, computadoras, circuitos integrados, equipos de telecomunicaciones y componentes automotrices.

Europa conserva una presencia importante en sectores especializados como maquinaria, automatización, equipo médico, baterías y tecnología industrial.

Para 2026, los sectores con mayores compras al exterior se concentran en industrias estratégicas como la automotriz, electrónica, siderúrgica y de telecomunicaciones.

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Entre los principales productos destacan componentes para vehículos, equipos para procesamiento de datos, circuitos electrónicos, aparatos de telefonía, automóviles, hierro, acero, aluminio y conductores eléctricos.

De manera que importar insumos puede fortalecer la economía mexicana cuando esos productos se complementan con ingeniería, conocimiento, tecnología y servicios nacionales. “Competir no significa comprar menos al exterior; significa comprar mejor, producir más valor en México y vender con un mayor contenido regional”, refirió el organismo.

México debe aprovechar su integración con Norteamérica y, al mismo tiempo, ampliar sus vínculos comerciales con Europa, Asia-Pacífico y América Latina para reducir riesgos y generar nuevas oportunidades para las empresas nacionales.

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El organismo afirmó que una mayor diversificación comercial, junto con el desarrollo de proveedores locales y la innovación, permitirá que México fortalezca su posición dentro de las cadenas globales de producción y avance hacia una economía con mayor contenido nacional.

GC