El 52.7% de las organizaciones en América Latina detectó intentos de ciberataques durante el último año, de acuerdo con el ESET Security Report Latinoamérica 2026, que identifica entre los principales desafíos para las empresas de la región la falta de visibilidad sobre los incidentes de seguridad.

Entre las organizaciones consultadas, 15.4% no puede confirmar si fue víctima de un incidente, mientras que, entre las empresas que no detectaron ataques, 25.1% reconoce que los incidentes pudieron haber ocurrido sin ser identificados por falta de tecnología.

De acuerdo con ESET, estos resultados permiten estimar que cuatro de cada 10 organizaciones carecen de la capacidad analítica necesaria para conocer su nivel real de exposición.

“Esta brecha continúa siendo uno de los principales desafíos para las empresas de la región, sobre todo por el impacto que puede tener en la capacidad de prevenir, detectar y gestionar incidentes de seguridad”, aseguró Mario Micucci, investigador de Seguridad Informática de ESET Latinoamérica.

El phishing se mantiene como el vector de ataque más frecuente en América Latina, al afectar al 73% de las organizaciones encuestadas. La incidencia fue mayor en Educación, con 81.4%; Manufactura, con 81.1%, y Banca, con 79.6 por ciento.

La inteligencia artificial también representa un desafío para las organizaciones. 56.3% de los profesionales considera que facilitará ataques más sofisticados, mientras que 19.6% identifica a los deepfakes como la principal amenaza.

A pesar de ello, 39.2% de las organizaciones no cuenta con ninguna regulación interna para el uso de inteligencia artificial, mientras que 39.7% sí tiene marcos internos.

En materia de protección, 85% utiliza firewalls, 82% cuenta con backups y 73% implementa VPN. En contraste, solo 57% utiliza autenticación multifactor, 36% implementa soluciones DLP y 23% incorpora plataformas de Threat Intelligence.

Cabe mencionar que el informe fue elaborado a partir de una encuesta a más de 1,500 profesionales vinculados con la ciberseguridad de 962 organizaciones en 10 países de América Latina. El 80% de los participantes desempeña funciones en áreas de seguridad y el resto corresponde a perfiles no técnicos.

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