La vacuna contra del COVID-19 desarrollada por Pfizer y BioNTech ahora tendrá el sello de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La OMS anunció el jueves que, después de analizar los resultados de los ensayos clínicos de ambos laboratorios, resolvió aprobar el uso de su vacuna anti-COVID en situaciones de emergencia. Aunque países como México, Estados Unidos y todo el bloque europeo cuentan con sus propios reguladores sanitarios, hay lugares en los que estos no existen. La situación es común en países en desarrollo, por lo que el sello de la OMS les permite importar la vacuna sin necesidad de una revisión más.
Los Listados de Uso de Emergencia [EUL por sus siglas en inglés] de la OMS abren la puerta para que otros países expidan sus propios sellos aprobatorios para importar y administrar la vacuna. También permite a la UNICEF y a la Organización Panamericana de la Salud adquirir la vacuna para distribuirla entre países que la necesiten”, declaró el organismo en su comunicado.
La vacuna de Pfizer/BioNTech se abre paso en cada vez más mercados. Ya tiene permiso para ser desplegada en Reino Unido, Estados Unidos, México, Canadá y la Unión Europea, donde ya comenzaron las campañas de vacunación masivas. En México, el proceso ha sido lento. La Secretaría de Salud esperaba recibir 250 mil dosis antes de que acabara el año. Al miércoles 30 de diciembre, con el aterrizaje de un tercer cargamento, la cifra apenas supera las 53 mil. El presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) aseguró que otro cargamento más llegará el martes. Además, dijo, se está negociando la adquisición de 12 millones de dosis de la vacuna elaborada por el laboratorio CanSino. A lo anterior se suman las 77 millones de dosis acordadas en un pacto de precompra con AstraZeneca, para quien México -junto con Argentina- producirá y distribuirá vacunas en América Latina. Se espera que durante los primeros meses de 2021, la urgencia por la vacuna choque de frente con las realidades de su acceso. Más de 60 candidatas están siendo desarrolladas en laboratorios de todo el mundo; menos de 20 se encuentran en la última fase de ensayos clínicos y sólo tres (Pfizer/BioNTech, AstraZeneca y Sinopharm) han recibido luz verde para su uso en un puñado de países. Es decir, su disponibilidad dependerá de varios procesos: los ensayos clínicos, la publicación de resultados, el análisis de estos resultados por parte de reguladores sanitarios, la producción y distribución de dosis y, finalmente, la vacunación tal cual. Por más que se aceleren, tomarán tiempo. Por lo mismo, a funcionarios de la OMS y de otros organismos les mortifica el tema de la disponibilidad de dosis suficientes para poblaciones vulnerables y países de bajos recursos.
“Esto es un paso bastante positivo para asegurar el acceso global a las vacunas contra el COVID-19. Pero quiero enfatizar que la necesidad de un esfuerzo global aún mayor para lograr un acceso suficiente de estas vacunas, que cubra las necesidades de la población prioritaria en todo el mundo”, declaró Mariângela Simão, directora general adjunta de Acceso a Medicinas e Insumos Médicos de la OMS.
El COVID-19 lleva casi un año oscureciendo el panorama global. El mundo se despide de 2020 con alivio y amargura, sosteniendo la esperanza de que los próximos 365 sean más esperanzadores que terribles.   Te puede interesar: Vacuna contra el COVID será el enfoque de la federación en 2021, dice Hacienda cach