“Es casi una certeza que la escala de la pandemia en México está subestimada. La aplicación de pruebas en México sigue siendo limitada […] Esto significa que muchas, muchas, muchas personas han sido mal diagnosticadas o diagnosticadas tarde”, comentó Ryan el viernes en conferencia de prensa.El gobierno mexicano aplica alrededor de tres pruebas diarias por cada 100 mil habitantes, una cifra bajísima si se compara con las que se aplican en otros países. Estados Unidos, en contraste, aplica cerca de 150 por cada 100 mil habitantes, señaló Mike Ryan. En Brasil, el segundo país con el mayor número de muertes y casos confirmados, se aplican más de 30 por cada 100 mil habitantes. Ryan añadió que las consecuencias de esta política se notan además en el impacto de la epidemia sobre la población. Hay una diferencia notable en cómo el virus ha golpeado a las zonas más marginadas y a las más pudientes. Las primeras suelen ser las más afectadas. Lo mismo puede decirse sobre comunidades indígenas, donde el índice de mortalidad es elevadísimo.
“Por lo tanto, hay más que puede y quizá debe hacerse para solucionar los problemas de vigilancia [epidemiológica] y contra el impacto diferenciado sobre distintos grupos”, comentó el funcionario de la OMS.El bajo número de pruebas aplicadas por el gobierno es una de las críticas más constantes contra su política de vigilancia epidemiológica. Sin embargo, el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell, insiste en que estudiar más casos no resultará necesariamente en un mejor control de la epidemia.
“No funciona así […] No existe ninguna conexión técnica, científica, lógica, automática entre el número de pruebas y el éxito del control. Porque todo depende […] de cómo se usan las pruebas, con qué objetivo, en qué momento, a qué personas y, lo más importante, qué decisión deriva de las pruebas”, declaró el 10 de junio en conferencia de prensa.La política del gobierno para aplicar pruebas es bastante restrictiva. Suelen aplicarse sólo a pacientes que muestran varios síntomas relacionados con la enfermedad, como fiebre, cansancio, diarrea, pérdida del sentido del olfato o del gusto, dolor de garganta, entre otros. Según López-Gatell, esta restricción no se debe a una falta de pruebas, sino a un intento por ser más precisos en la detección del virus.
Al 20 de agosto, la Secretaría de Salud había confirmado 543 mil 806 casos acumulados de COVID-19 y 59 mil 106 defunciones causadas por la enfermedad. Los contagios estimados por la dependencia ascendían entonces a 589 mil 890 y las muertes estimadas a 60 mil 998. Según datos de la Universidad John Hopkins, México es el séptimo país con el mayor número de casos acumulados de COVID-19 y el tercero con el volumen más alto de muertes causadas por la enfermedad.Ha persistido la idea de que el número de pruebas realizadas para diagnosticar #COVID19 sirve para controlar la epidemia. No funciona así. No existe ninguna conexión técnica, científica, lógica y automática entre el número de pruebas y el éxito del control. pic.twitter.com/etiOMor0TK
— Hugo López-Gatell Ramírez (@HLGatell) June 11, 2020
Hay aplicar pruebas en base a tasa de positividad
La tasa de positivad debería ser una de las guías para saber si un país necesita aplicar más o menos pruebas. María Van Kerkhove, jefa de la Unidad de Enfermedades Emergentes de la OMS, comentó que, aunque todo depende del contexto de cada país, una técnica útil es echar mano de la tasa de positividad como guía para saber qué tantas pruebas deben aplicarse.“Para mí, un truco útil es mirar tu tasa de positividad. Si el porcentaje de positividad es alto, puede que necesites aplicar todavía más pruebas porque se te podrían estar escapando algunos casos positivos”, comentó la funcionaria en la misma conferencia de prensa.Una alta tasa de positividad es aquella que se ubica entre 30.0% y 50.0%, o más, señaló Van Kerkhove. En México, el porcentaje de positividad ronda el 45.0%, según datos de la Secretaría de Salud.
Al igual que Mike Ryan, María Van Kerkhove insistió en que la aplicación de pruebas es crucial para manejar la epidemia del COVID-19 en territorios específicos, ya que “sin las pruebas, no sabemos dónde está el virus […] y es muy díficil aplicar las medidas de salud pública necesarias”. Te puede interesar: No sorprende respuesta de IP a iniciativas de estados contra comida chatarra: López-Gatell cachThe best way to ensure cases of #COVID19 are on a downward trajectory is to put strong testing, disease surveillance and public health measures in place. pic.twitter.com/x9AeGFyQw1
— World Health Organization (WHO) (@WHO) May 27, 2020





