PEMEX no importa gas en su totalidad, el que controla y realiza la mayoría de las importaciones es la CFE, debido a que necesita un gas seco para la generación de electricidad, y parte de los ingresos de la empresa están en la venta al sector industrial.
El gas natural es una fuente de energía fundamental en la industria moderna y en la vida cotidiana de muchas personas. Sin embargo, no todo el gas natural es igual; existen diferentes tipos según su composición y propiedades. Entre los términos más comunes utilizados se encuentran el llamado “gas húmedo” y el “gas seco”. Comprender la diferencia entre ambos es esencial para quienes trabajan en los sectores energético, químico y de transporte.
¿Qué es el gas húmedo?
El gas húmedo es una mezcla de hidrocarburos gaseosos que contiene una cantidad significativa de líquidos asociados, principalmente hidrocarburos condensables a presión y temperatura ambientales. Estos líquidos pueden incluir etano, propano, butano y pentano, además de una pequeña cantidad de agua y, en algunos casos, trazas de otros compuestos.
Este tipo de gas posee una fuente importante de líquidos, como el etano, que se emplea en la fabricación de plásticos; el propano y butano, utilizados como combustibles; y el pentano, para crear espumas y solventes. Además, parte del gas húmedo se emplea como combustible después de un tratamiento adecuado.
¿Qué es el gas seco?
El gas seco es aquel que contiene principalmente metano (CH₄) y muy pocas cantidades de líquidos o hidrocarburos más pesados. Se considera “seco” porque no produce condensados significativos de hidrocarburos cuando se somete a cambios de presión o temperatura dentro de los rangos normales de operación.
El gas seco puede encontrarse de manera natural en algunos yacimientos, pero la mayoría de las veces se obtiene al procesar el gas húmedo y retirar los líquidos o componentes más pesados, obteniendo así un gas purificado cuya principal aplicación es como combustible, tanto doméstico como industrial. Esto incrementa el costo, por lo que es mejor obtenerlo directo de los yacimientos, ya que requiere un acondicionamiento mínimo.
Además, por su alto contenido de metano y baja cantidad de impurezas, es ideal para el consumo doméstico, la generación de electricidad, metalurgia y como materia prima en la industria química para la producción de amoniaco, hidrógeno y otros compuestos.
El mundo consume alrededor de 400 mil millones de pies cúbicos en forma diaria, de los cuales el 40% se utiliza para generar electricidad (gas seco).
En México se está por enfrentar una crisis en el corto plazo, y debe entenderse que el país sí mantiene la soberanía formal sobre el gas natural, al ser propietario constitucional de estos recursos que están en el subsuelo (sin explotar), y al conservar la autoridad regulatoria dentro de los mercados internos a donde se comercializa.
No obstante, la elevada dependencia de importaciones limita la soberanía efectiva en la práctica. Fortalecer la producción nacional, diversificar el abastecimiento y fomentar la inversión en infraestructura y tecnología son pasos indispensables para avanzar hacia una verdadera autonomía energética en materia de gas natural.
El país, aunque cuenta con importantes recursos energéticos propios, depende en gran medida de importaciones para satisfacer la demanda interna de gas natural, lo que ha generado preocupación ante cualquier posible interrupción en el suministro. Diversos factores, tanto internos como externos, podrían desencadenar una crisis en el sector del gas natural, afectando la economía, la industria y la vida cotidiana de millones de personas.
México ha experimentado un crecimiento sostenido en el consumo de gas natural, principalmente impulsado por la generación eléctrica, la industria manufacturera y los hogares. Esto puede analizarse en el aumento del consumo a partir del año 2000, con la entrada de las plantas generadoras de electricidad bajo el concepto de productores independientes de energía (PIE). En ese año, el consumo del país era de 3,500 millones de pies cúbicos diarios, de los cuales solo se importaban no más de 240 millones. Pero al entrar a operar y al incrementarse la demanda de electricidad, y al no tener un gas seco por parte de PEMEX, para el año 2012 el consumo aumentó a 7,100 millones de pies cúbicos diarios, y se importaron alrededor de 2,200 millones, provenientes principalmente de Estados Unidos.
Actualmente, el consumo está entre 8,500 y 9,000 millones de pies cúbicos diarios, de los cuales el 70 a 75% es importado, y la tendencia en el mediano plazo llegará a estar entre 80 y 85% en los próximos tres años. Esto es a raíz de un incremento en la generación de electricidad a base de gas natural por parte de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), ante la modernización de algunas plantas y la puesta en marcha de otros nuevos proyectos. Lo anterior puede incrementar el consumo y, por ende, la importación.
En México existe el fenómeno: menor producción, mayor importación.
La producción nacional no ha crecido al ritmo de la demanda, lo que ha obligado a importar grandes cantidades de gas, perdiendo soberanía respecto al gas natural, y siendo Estados Unidos quienes han debido ayudar al país.
Casi en su totalidad, el gas importado proviene de su socio comercial a través de la red de ductos que existen entre ambos países, teniendo un precio relativamente bajo al compararlo si este fuera importado como gas natural licuado (GNL), el cual podría valer entre 3 a 5 veces por arriba del precio actual. El gas proveniente del vecino del norte es extraído de las cuencas que requieren la realización de la fractura hidráulica en formaciones de baja permeabilidad (fracking). Entonces, ¿por qué en México no está permitido?
Del gas consumido en México, el 70% es enviado al sector eléctrico, 16% para las actividades petroleras, 12% a la industria, 1% a la parte residencial, y el resto repartido al sector de servicios y autotransporte.
México está provocando una crisis del gas natural debido a que solo produce el 30% del total del gas que se consume para generar electricidad, y el resto tiene que ser importado.
Al incrementar el consumo por parte de la CFE, podríamos entrar en una crisis. Podrían presentarse interrupciones en el suministro de Estados Unidos, dado que México cuenta con aproximadamente 2.4 días de almacenamiento de gas natural. El país está trabajando en un plan para aumentar su capacidad de almacenamiento a 5 días, pero aún no ha desarrollado la infraestructura necesaria para lograrlo. Realmente, ¿se logrará?
Además, debe considerarse la nueva geopolítica del gas natural, en la cual Estados Unidos podría realizar cambios regulatorios en los permisos de exportación o en la infraestructura estadounidense, limitando la cantidad de gas disponible para México. Esto se observa en los cambios de autorización de plantas de GNL, dados en forma más rápida en el mercado de nuestro socio comercial, y en algunas empresas que están dejando en pausa las inversiones de este tipo de plantas en el país.
Ante la futura crisis del gas natural y el aumento de la dependencia del gas de Estados Unidos, México está fuera del negocio de este.
Incrementar la producción nacional, conforme al plan presentado por parte de PEMEX, dependerá del presupuesto de inversión que la Cámara de Diputados asigne, y a partir de ese dinero la empresa deberá concentrarse en los contratos mixtos que ayuden a incrementar y mantener la producción. El gas que distribuye la empresa del Estado, solo el 15% es enviado a ductos de gas seco, y el resto a plantas endulzadoras y criogénicas para su adecuación y utilización en los diferentes procesos de la cadena en la operación de la empresa.
La solución: Reactivar la producción en la cuenca de Burgos, la cual permitiría disminuir significativamente la dependencia de las importaciones.
Aprovechar el potencial de los yacimientos convencionales y, sobre todo, de los no convencionales, podría cubrir una parte importante de la demanda nacional y devolver seguridad al sistema eléctrico. Pero todo esto necesita voluntad económica y apertura a las fracturas hidráulicas.
Realmente, México está a tiempo de hacer un cambio real ante la crisis que está por venir.
Por Ramsés Pech – Grupo Caraiva – Grupo Pech Arquitectos





