En México el cáncer es la primera causa de muerte entre mujeres de 35 a 44 años de edad, 7 de cada 10 fueron detectados en etapa avanzada, ya que menos de 20% de las personas en riesgo se realiza una mastografía anual. Las que tienen que enfrentar este padecimiento, además de ver afectada su salud física y emocional, también ven mermada su economía, ya que en promedio la atención médica puede requerir un gasto entre 100 mil a 150 mil pesos, depende de la etapa en la que se detecte, comentó Renata Ramirez, product Manager de Vida Individual.
“Ahí la importancia de tener el seguro que ayude a proteger la situación económica de la familia, recordó.
Para apoyar a una temprana detección, la empresa High Technologies diseñó EVA, conocido como “el brassiere que ayuda a identificar el riesgo el cáncer”, se trata de un dispositivo que permite medir el calor en los senos, con base en algoritmos especializados, transforma los datos térmicos en una imagen para saber si hay algún cuerpo extraño en el pecho, explicó Julián Ríos Cantú, cofundador y director del proyecto EVA. El dispositivo tiene un costo de 120 dólares, es decir cerca de 2,400 pesos, son dos copas de brasiere con los sensores, la mujer se los pone en su prenda íntima, de preferencia deportiva y enlaza el dispositivo con la aplicación que puede descargar a su smartphone. En caso de identificar algún problema, notifica a la persona, pero también a su médico de cabecera o a uno de los médicos de la red que tiene EVA, para que la atención no se retrase.

“Una mujer que detecta algo en la autoexploracion, tarda 8 meses en acudir a atención médica. Ocho meses incubándose el cáncer es una sentencia de muerte o reducción de calidad de vida. El esfuerzo no es solo tamisaje, también el atenderse. El cáncer no es el único enemigo, sino la metástasis”.

“No sustituye la mastografía ni el ultrasonido, no es un diagnóstico, ayuda a detectar el riesgo de cáncer, pero no sustituye ningún procedimiento patológico”, comentó Julián Ríos.
En la alianza de EVA con Axa, 850 colaboradoras de la aseguradora se harán la prueba, los datos que arroje, servirán para alimentar los algoritmos que hacen la medición, dando más elementos para que trabaje mejor.
“El miedo a la mastografia es mínimo, al que sientes cuando le tienes que decir a tu familia que no sabes si estarás con ellos en un año”, aseguró.