Para el año 2030 se estima que 2,000 millones de empleos tradicionales desaparecerán, esto por el desarrollo de la tecnología y el mundo no está generando los suficientes innovadores y científicos que se ocuparán, menos si se considera a mujeres en estos campos laborales, afirmaron los especialistas en el panel  “El pensamiento disruptor”, durante el Foro Forbes Mujeres. María Teresa Arnal, directora General de Google México, destacó que las niñas pueden mostrar interés en tecnología, en descubrir cómo funcionan las cosas, pero, más adelante, llegan a la edad en donde les dicen que lo importante es verse bonitas, lo que frena su desarrollo.
“Entran en esa etapa donde se les pone ante un modelo de que vales porque eres guapa y entonces es difícil. Como empresas, sociedad, padres de familia, tenemos la responsabilidad de poder dar a nuestras hijas el ejemplo de que sí está padre, sí está cool”.
En ello coincidió Nicole Rodríguez, vicepresidenta adjunta de ingeniería en Red en AT&T, quien dijo que las ingenieras, científicas e innovadoras, tienen que hacerse notar y mostrar que sí “es padre” dedicarse hacer una carrera profesional en estas áreas laborales. En su oportunidad, Rafael Sánchez Loza, presidente y Director General de SAP México, resaltó que en México sólo 8% de las mujeres entra en alguna ingeniería, en EU, es cerca de 11%, esto obedece mucho a que no se tienen estrategias que atraigan a las mujeres a estas áreas de estudio. Puso por ejemplo los juguetes y juegos, que encasillan a la mujer en los de convivencia y al niño en alcanzar objetivos.
“Son ganas, es gusto. La física explica todo, las matemáticas permiten hacer grandes cosas. Por eso tenemos que interesarlas desde un principio, no con estereotipos, porque no es un tema de talento, ni de acceso. Es solamente de estereotipos”.
Jorge Silva, CEO de Microsoft México destacó que en la empresa han medido el impacto del trabajo de las mujeres y se nota un mayor crecimiento cuando hay más participación de ellas en todas las áreas. Ellas, dijo, muchas veces no quieren las posiciones de más valor porque tienen que sacrificar otros roles para cumplir, pero la realidad es que su curva de valor dentro de las instituciones es mucho más grande.