Las revisiones constantes al automóvil son una buena inversión, ya que, además de evitar accidentes, eficientar el consumo de gasolina, alargan la vida del motor. Judith Armadillo Mejía Cuando Berenice Carmona obtuvo su primer vehículo fue muy feliz, era un Peugeot 306 CC, descapotable, lo ideal para una joven que acababa de entrar a la universidad y lo mejor, fue que le salió gratis ya que era el regalo de sus padres, no le importaba que no fuera su primera dueña, lo bueno era cómo se veía en él. Como inexperta en cuidados del motor, pasó muchos detalles por alto, consideraba que el aspecto exterior era lo importante, por lo que evitaba choques para no dañar la pintura y no permitía que nadie se subiera con alimentos o bebidas. Unos meses después el vehículo empezó a fallar, luces aparecían en el teclado, alertas avisaban de algo pero no le ponía atención, cuando el carro dejó de funcionar y fue necesario llevarlo al mecánico, la cifra por la compostura excedía los 50,000 pesos, se habían dañado bujías, el sistema de enfriamiento, le faltaban frenos, llantas nuevas, el motor necesitaba ajuste y el sistema eléctrico ya tenía muchos fallos. De acuerdo con los especialistas de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), un vehículo debe estar bajo mantenimiento constante para obtener de él el mejor rendimiento, desde ahorrar gasolina en 10% hasta alargar la vida útil del mismo y prevenir accidentes ya que ofrece seguridad. El experto es la única persona que puede detectar fallas para corregirlas antes de que sean un serio y costoso problema, como le ocurrió a Berenice. En tanto, expertos del Instituto Nacional para la Excelencia del Servicio Automotriz (www.ase.com), explican que el servicio y mantenimiento de rutina se debe considerar una inversión en vez de una molestia. El cuidado preventivo del vehículo consiste en hacer una revisión que anticipe las situaciones de riesgo que se pueden presentar por desgaste o consumo, sobre todo en recorridos largos. ¿Por qué la gente no va al taller? Sin embargo, son pocas las personas que procuran cuidados a la máquina del vehículo, los argumentos más comunes son por la falta de tiempo o porque no han encontrado un mecánico en el que puedan confiar.
“Las malas experiencias en el taller corresponden principalmente a la poca formalidad del trabajo, ya que el vehículo no se entrega en la fecha indicada o incluso el cobro es mayor de lo que se había fijado”, comentan.
Para evitar estos problemas, existen algunas recomendaciones que te pueden servir para hacer de la visita al taller algo más agradable: • Si el vehículo es nuevo, lo mejor es acudir directamente con el taller concesionario. • En caso de que el vehículo ya no ostente garantía es mejor buscar un taller independiente. • Se vale pedir referencia a amigos y familiares acerca de talleres donde hayan tenido buenas experiencias. En tanto, Profeco, recomienda pedir un presupuesto por escrito con desglose de precios y en el que se explique el costo total. Al aceptar el presupuesto, el taller no podrá incrementar el precio de último momento ni podrá hacer más modificaciones sin previo aviso y aceptación del cliente.