“Deben tener algunas previsiones que permitan que la información sea lo más confiable posible, es decir, que la ubicación de las casillas, por ejemplo, esté ubicada de manera estudiada, científica, proporcional a la composición de la población mexicana y que la recabación (sic) de la información no se vaya a circunscribir a un número muy limitado de personas y sean quienes establezcan el rumbo que va a seguir la construcción del nuevo aeropuerto”, destacó.El equipo del presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, alista una consulta nacional entre el 25 y 28 de octubre para definir si debe continuar la construcción de la obra en el lago de Texcoco o construir dos pintas en el aeropuerto militar de Santa Lucía, para ello la Fundación Arturo Rosenblueth, se encargará de computar los resultados. Baños también consideró que en la obra de Texcoco ya se avanzó inversión pública y privada, por ello es necesaria una “visión de Estado (…) que tome las mejores decisiones para el país”.
“Es una decisión complicada para el estado mexicano, no es un tema que deba tomarse como algo superficial, sino que es algo que tiene que ver con una parte fundamental de la conectividad en términos de transportación de pasajeros, pero también de mercancías entre México y el resto del mundo: no es cualquier cosa (…) ¿qué se va hacer con la plataforma que ya está avanzada en las actuales instalaciones?, no es una decisión menor”, subrayó el consejero.





