El Fondo Monetario Internacional (FMI) revisó al alza su previsión de crecimiento económico para México en 2025, al situarla en 1.0%, frente al 0.2% estimado en su reporte anterior.
En el comunicado final tras una misión oficial al país, el organismo reconoció que la economía mexicana mantiene un desempeño débil, pero con una expectativa más favorable para este año.
De cara a 2026, proyecta una expansión del 1.5%, superior al 1.4% anticipado en julio.
El FMI explicó que el consumo y la inversión han resentido los efectos de la consolidación fiscal, la política monetaria restrictiva y las tensiones comerciales con Estados Unidos. No obstante, destacó que las exportaciones han mostrado resiliencia.
“El historial de políticas sólidas y marcos normativos robustos en México ha sido un activo clave para navegar el incierto entorno económico. Se prevé una ligera aceleración del crecimiento en 2026, aunque el impacto de los aranceles y la incertidumbre comercial seguirá pesando”, señaló el informe.
El organismo apuntó que la inflación continúa moderándose y que podría converger hacia el objetivo de 3% del Banco de México en la segunda mitad de 2026.
En cuanto a riesgos, el FMI destacó que los factores a corto plazo están equilibrados: mientras que las tensiones comerciales y un posible endurecimiento de las condiciones financieras globales representan riesgos a la baja, un mayor dinamismo en la demanda estadounidense y una resolución favorable de las disputas arancelarias —incluida la revisión del T-MEC— serían factores al alza.
Aun con una menor presión inflacionaria tras el repunte pospandemia, el Fondo advirtió que la persistencia de la inflación en servicios, un repunte en precios de alimentos o episodios de depreciación del peso podrían impulsar nuevamente los precios.
Política fiscal y deuda pública
Sobre las finanzas públicas, el Fondo indicó que si bien se espera que la expansión fiscal de 2024 se revierta en 2025, se necesitan mayores esfuerzos para colocar la deuda pública en una trayectoria decreciente.
De acuerdo con las proyecciones, el déficit fiscal en 2025 —medido como Requerimientos de Endeudamiento del Sector Público— alcanzará 4.3% del PIB, por encima de la meta de 3.9%. Hacia 2030, la relación deuda/PIB podría llegar a 61.5%, lo que refleja vulnerabilidad ante choques externos.
El organismo recomendó una consolidación más ambiciosa, con un déficit de 2.5% del PIB en 2027 (un punto por debajo de la meta oficial), lo que permitiría anclar la deuda y mejorar la credibilidad fiscal. Para ello, serían necesarias medidas por 1.5 puntos del PIB, principalmente vía mayor recaudación.
Entre las propuestas se encuentran: mayor progresividad en el ISR de personas físicas, eliminación de gastos fiscales, ampliación del impuesto al carbono y regalías mineras y un fortalecimiento de la tributación local sobre propiedad y vehículos.
El FMI subrayó que los avances en eficiencia recaudatoria han sido positivos, pero insuficientes, y pidió complementar con una reforma tributaria estructural.
Pemex, CFE y sostenibilidad fiscal
Por otro lado, el Fondo insistió en la necesidad de fortalecer la rentabilidad y finanzas de las empresas estatales. En el caso de Petróleos Mexicanos (Pemex), respaldó los planes de alianzas privadas, reducción de costos y reestructura de deuda, pero pidió una gestión transparente y separación clara entre sus objetivos comerciales y sociales.
Finalmente, el organismo recomendó reforzar el marco fiscal de mediano plazo mediante un ancla de deuda vinculante, mecanismos correctivos en caso de desviaciones y la creación de un consejo fiscal independiente que evalúe las proyecciones y reglas fiscales.
Con estas medidas, concluyó el FMI, México podría mejorar su credibilidad financiera, reducir el costo de financiamiento soberano y generar espacio fiscal para responder a eventuales choques externos.

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