BBVA Research anticipó que el Banco de México (Banxico) reanudaría el ciclo de recortes de tasa en su próxima decisión, con un ajuste de 25 puntos base que llevaría la tasa de referencia a 6.75%, aunque advirtió que se trata de una decisión “cerrada”.
El área de análisis señaló que el banco central “se mantendría en su guía” y continuaría el proceso de relajación monetaria, en línea con su estrategia de avanzar hacia una postura neutral.
En su reporte previo a la reunión de política monetaria, BBVA indicó que Banxico debería “ver a través” de los nuevos choques de oferta, considerando los rezagos de la política monetaria, la existencia de una brecha de producto negativa y el anclaje de las expectativas de inflación.
En materia de precios, el documento apuntó que la inflación general se elevó a 4.6% anual en la primera quincena de marzo, impulsada principalmente por un repunte en los precios de frutas y verduras, así como por efectos asociados a ajustes fiscales.
No obstante, subrayó que estos factores han sido de carácter transitorio y sin efectos de segunda vuelta, lo que coincide con lo anticipado tanto por el propio banco como por la autoridad monetaria.
BBVA Research sostuvo que, bajo estas condiciones, tanto la inflación general como la subyacente retomarían una trayectoria descendente a partir del segundo trimestre de 2026.
El análisis también destacó que la actividad económica en México mantiene señales de debilidad. Señaló que la demanda interna continúa frágil, con una contracción anual de 4.6% en la manufactura durante febrero y un crecimiento limitado del empleo formal, que —excluyendo efectos extraordinarios— avanzó apenas 0.4% anual.
En este contexto, el reporte enfatizó la presencia de una brecha de producto negativa, lo que implica que la demanda agregada seguiría siendo insuficiente para generar presiones inflacionarias relevantes en el corto plazo.
Por otro lado, BBVA indicó que las condiciones financieras ya han mostrado un endurecimiento, derivado del incremento en las tasas de largo plazo. El rendimiento del bono gubernamental a 10 años se ubicó alrededor de 9.4%, reflejando en parte el aumento de tasas en Estados Unidos y mayores primas de riesgo.
Asimismo, destacó que las minutas más recientes de Banxico mostraron un “claro sesgo dovish”, al señalar que la mayoría de los miembros de la Junta considera que los efectos inflacionarios recientes han sido limitados y en gran medida ya incorporados.
El documento añadió que la comunicación reciente del banco central apunta a que existe convicción de que el ciclo de recortes no ha concluido y que serán necesarios ajustes adicionales.
Finalmente, BBVA reconoció que persisten riesgos al alza para la inflación, asociados a mayores precios de energía, volatilidad cambiaria y la incertidumbre global derivada del conflicto en Medio Oriente. Sin embargo, subrayó que estos factores corresponden a choques de oferta, por lo que no modificarían la trayectoria prevista de la política monetaria.





