El sector empresarial logró que la nueva norma para el etiquetado frontal de alimentos y bebidas no alcohólicas fue frenado en tribunales. El Juzgado Séptimo de Distrito en Materia Administrativa otorgó una suspensión provisional en contra de las nuevas disposiciones de la NOM-051, que regula bebidas no alcohólicas y alimentos pre-envasados. Dicha suspensión fue solicitada por el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) y la Confederación Nacional de Cámaras Industriales (Concamin), quienes advirtieron hace más de un mes acerca de la posibilidad de tomar cartas legales en contra de la nueva norma.
“Esto muestra que hay dudas razonables sobre la transparencia y legalidad del proceso de discusión y aprobación de la norma, tal y como, desde el pasado 24 de enero, el sector privado manifestó a la opinión pública”, comentó el CCE a través de un comunicado publicado el domingo.
Las nuevas disposiciones de la NOM-051 fueron aprobadas por el Legislativo a finales del año pasado. Con ellas, se establece que el nuevo etiquetado frontal debe portar octágonos negros que adviertan al consumidor sobre altos contenidos de azúcar, grasas saturadas, sodio y otros componentes potencialmente dañinos. Tras la aprobación de la nueva norma, el gobierno federal abrió un foro de discusión en el que participaron miembros de la IP, además de representantes del sector académico, activistas de la salud y funcionarios federales. Según la CCE, la Concamin y otras cámaras empresariales, ninguna de sus sugerencias fueron tomadas en cuenta durante el foro abierto. A finales de enero, miembros del sector empresarial advirtieron sobre su intención de llevar la controversia a los tribunales, abriendo incluso la posibilidad de que el caso fuera a parar incluso a las cortes internacionales en materia comercial. En su comunicado del domingo, reiteraron la intención de intentar un diálogo con el gobierno federal para modificar las nuevas disposiciones de la NOM-051. Éstas, según su análisis, no informan claramente al consumidor sobre todos los componentes del producto, además de que no incentivan a la reformulación de dichos productos. El nuevo etiquetado está basado en la reglamentación impuesta en Chile desde 2016. A más de tres años de su implementación, las ventas de bebidas con alto contenido de azúcar, sodio y otros componentes bajaron 23.7%, según un estudio publicado en la revista científica Plos One.   Te puede interesar: Hay ‘diferencia filosófica’ entre IP y gobierno sobre el nuevo etiquetado: Jaime Zabludovsky cach