“Los ojos del mundo están en el nuevo aeropuerto”, lo que está en juego con la decisión de dónde construirlo podría afectar el apetito futuro para el financiamiento de infraestructura pública, sin embargo, si se cancela la obra en Texcoco tampoco habría un escenario catastrófico, reconoció José Ángel Gurría, secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
En conferencia de prensa consideró que a pesar de que la OCDE no ha participado en la discusión sobre la localización del proyecto del nuevo aeropuerto, recomienda que la decisión atienda a evidencias objetivas, medibles, verificables y comparables; factores técnicos, físicos, financiero, ecológicos y efectos sobre la calificación de la deuda en general, así como políticos.
A un par de días de que arranque la consulta sobre dónde construir la ampliación de la obra aeroportuaria del país y que lleva adelante el gobierno electo, recordó que legalmente no es vinculante y que los elementos para decidir dónde construir deben atender a elementos objetivos.
En ese tenor se debe revisar cuánto cuesta cada opción y los compromisos que se hicieron con los tenedores de bonos.
“Todo lo que pase con el proyecto es fundamental, independientemente de si la obra central no se construye y de que haya fuente de pago de la deuda”, puntualizó.Recordó que en hay tres emisiones de deuda vinculadas a la obra, dos por 3,000 millones de dólares y una más por 1,600, que en conjunto ascienden a 7,600 millones de dólares.





