De ganar Andrés Manuel López Obrador la elección del próximo 1 de julio la reforma educativa, impulsada por la actual administración, estaría en riesgo de ser cancelada, advirtió este viernes The Economist. A través de un artículo The Economist recordó que el candidato de la coalición Juntos Haremos Historia ha jurado en más de una ocasión que esta reforma se echaría para atrás. El rotativo inglés señala que López Obrador tiene la idea de que la reforma es una puerta de acceso a la privatización de las escuelas, y que los estados pobres como Oaxaca no deberían ser sujetos a los estándares nacionales. Y es que de acuerdo con el artículo, The Economist el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) ha puesto su suerte con las nuevas políticas, y puede ser poco para cambiar el rumbo. En el mejor escenario, remarca, es que Andrés Manuel López Obrador solo está prometiendo la derogación de la reforma en la materia para con el fin de apuntalar votos, por lo que estando ya en la presidencia, de ganar las elecciones, no llevará a cabo su propuesta estandarte de campaña. Sin embargo, en ese escenario el periódico inglés señala que la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) desataría nuevamente su furia.
“Andrés Manuel López Obrador, un populista de izquierda que es el gran favorito para ganar, seguramente reiterará su deseo expresado de eliminar la ley”, apuntó The Economist.
La publicación resaltó en ese sentido que según los estándares mundiales, el sistema educativo del país tiene un desempeño deficiente. Por ejemplo, los puntajes de sus alumnos de 15 años en el examen PISA, que mide el dominio de la ciencia, la lectura y las matemáticas, están muy por detrás de los de países europeos como Bulgaria y Rumania, que gastan cantidades similares por estudiante en educación. Incluso dentro de América Latina, sus puntajes son ligeramente mejores que los de Colombia, cuyo presupuesto por estudiante es un 45%. Subraya que, dado el dominio histórico del SNTE en las escuelas mexicanas, “es sorprendente que al país no le vaya aún peor”. Y es que, antes de 2013, el sindicato tenía una mayoría de escaños en “comisiones de contratación”, lo que le permitía controlar quién ingresó a la profesión. Así, los maestros no enfrentaron revisiones de desempeño y no pudieron ser despedidos, además de que podrían transferir su posición a cualquier persona que eligieran. Con información de The Economist OC