Andrés Manuel López Obrador (AMLO) tendrá que cambiar el enfoque de su política exterior si quiere llevar una relación suave con el nuevo presidente de Estados Unidos, Joe Biden.
Caracterizando al mandatario mexicano como un hombre terco, Luis Rubio, presidente de México Evalúa, apuntó que este no podrá usar la misma política exterior que usó con Donald Trump -con el que compartía una extraña simpatía- ahora que Biden llegó a la Casa Blanca.
AMLO ha sido un presidente de asuntos internos más que externos. Él mismo ha resumido su enfoque en una frase: “La mejor política exterior es una buena política interior”.
Aunque México está incrustado en varios asuntos internacionales, el presidente rara vez los toca en sus discursos. De hecho, el único viaje diplomático que ha hecho en persona fue a Washington D.C., en su primera y única reunión cara a cara con el entonces presidente Trump.
Esto se ha traducido en una política externa en la que el presidente no se entromete en asuntos de otros países mientras estos no metan las narices en los suyos. Como lo puso Luis Rubio: “No me juzguen, y no interfieran”.
El enfoque, sin embargo, podría resultar contraproducente con Biden, un presidente que, desde su primer día en la Oficina Oval, adelantó que buscará que Estados Unidos sea más multilateral en sus diálogos, en contraste con el estilo agresivo e incluso abusivo de su predecesor.
“Con Trump, esto resultaba convergente; con Biden, esta convergencia es inconcebible. Lo que augura un período de tensiones, que a muchos les recordará los años entre mediados de los ’70 y de los ’80 en que los dos gobiernos fueron extraordinariamente defensivos sin resolver asunto alguno”, comentó Rubio el viernes durante su participación en un panel de discusión en el marco de la 84° Convención Bancaria.
La relación AMLO-Biden sigue siendo una incógnita. Se anticipaba un comienzo rocoso después de que el mandatario mexicano fuera de los últimos en felicitar al ahora presidente de EU por su victoria en las urnas en noviembre del año pasado. Para colmo, esto sucedió mientras Trump lanzaba acusaciones de fraude electoral y llevaba demandas a los tribunales.
Las nubes de tormenta se engrosaron cuando el Congreso aprobó cambios a la Ley de Seguridad Nacional para apretar las restricciones a agentes extranjeros -muchos de ellos estadounidenses- operando en suelo mexicano, esto a menos de un mes de que Biden tomara protesta como presidente oficialmente.
Rubio describió esta movida como una de varias “reacciones viscerales” contra el nuevo gobierno de EU, al que ve, según el presidente de México Evalúa, como un opositor de sus intereses.
Las aguas parecen estar más calmadas ahora. Tras su primera reunión bilateral (virtual), AMLO y Biden expresaron públicamente sus esperanzas para una relación bilateral respetuosa y cooperativa. No obstante, las nubes no parecen haberse despejado por completo.
“Estas dos naciones no tienen más alternativa que entenderse e interactuar”, subrayó Rubio.
No hay que subestimar a Biden
El estilo de gobierno y negociación de Joe Biden es muy diferente al de Donald Trump. Mientras que éste último era agresivo e incluso abusivo, el nuevo presidente porta un perfil más mesurado y abierto a la conversación.
No obstante, subestimar la capacidad de su gobierno para lanzar golpes al sur de la frontera representa un riesgo.
“Me parece extraordinariamente riesgoso subestimar a Biden y suponer que por guardar las formas y actuar de manera institucional no cuenta con instrumentos para actuar […] o que no va a privilegiar el interés nacional de su país”, comentó Luis Rubio.
Aunque AMLO prefiera mantener al margen sus interacciones con el gobierno de EU, la realidad es que “la integración efectiva entre los dos países en innumerables campos y rubros ya es un hecho consumado, y eso choca con el modelo del presidente mexicano”, indicó Rubio.
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