Petróleos Mexicanos (Pemex) volvió a defenderse de los señalamientos de ambientalistas y de investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) sobre las dimensiones del reciente derrame de petróleo en el Golfo de México, el cual dijo que se extendió en un área de 5.2 millas náuticas, equivalentes a 9.6 kilómetros.

Lo anterior es mucho menor a la cifra de más de 400 kilómetros cuadrados que refirieron la UNAM y los ambientalistas de Green Peace y de otras agrupaciones, aseguró este miércoles Octavio Romero Oropeza, director general de Pemex, en una conferencia de prensa para aclarar la información sobre el vertido de petróleo que ocurrió a principios de este mes de julio.

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El funcionario presentó una línea de tiempo en la que, no obstante, reconoció que los trabajos de reparación del ducto que se fisuró y que propició la fuga del hidrocarburo concluyeron hasta el 22 de julio pasado, esto es hace cuatro días.

El referido derrame de petróleo ocurrió en unos ductos ubicados en el campo petrolero marino, denominado como Ek-Balam. Originalmente, Pemex había dicho que el vertido se presentó el 6 de julio. Sin embargo, la línea de tiempo establece otras fechas.

3 de julio se detectó una fuga de petróleo en el campo Ek-Balam

4 de julio se identificó el lugar preciso de la fuga

5 de julio se hizo la notificación de este evento a la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) y a la Secretaría de Marina (Semar) y empezaron a hacerse los preparativos para la reparación.

7 de julio se suspendieron las actividades en las plataformas marinas de la zona

10 al 18 de julio se realizaron las reparaciones provisionales del ducto

18 al 19 de julio la Semar hizo una inspección aérea y detectó una “iridiscencia” de 5.2 millas náuticas discontinuas

19 de julio se hizo un paro programado de dos pozos petroleros para continuar con las reparaciones definitivas

22 de julio se concluyó 100% la reparación definitiva.

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Octavio Romero explicó que hasta el 22 de julio pudo colocarse la “grapa” exacta que necesitaba el ducto fisurado para quedar totalmente hermético.

El funcionario negó que la fisura del ducto –que fue de unos siete centímetros por un milímetro de ancho— hubiera causado una fuga de la magnitud estimada por los ambientalistas y por los investigadores de la UNAM de 467 kilómetros cuadrados, con un volumen estimado de tre millones de barriles de petróleo.

“De acuerdo con los especialistas de Pemex y considerando el ducto operando a plenitud, solo pudieron derramarse máximo 1,368 barriles durante 18 días, a razón de 76 barriles diarios. Es una desproporción absoluta” lo que dicen los otros cálculos, aseguró Romero Oropeza.

En la conferencia, que se realizó en la Torre Ejecutiva de Pemex en la Ciudad de México, el funcionario expresó su frustración con la difusión que le dieron los medios de comunicación a las estimaciones de los ambientalistas y de los investigadores de la UNAM.

Octavio Romero –originario de Tabasco y un cercano colaborador del presidente Andrés Manuel López Obrador— explicó que generalmente se presentan en las aguas del Golfo de México “chapopoteras” naturales o fugas de hidrocarburos por la fractura del suelo marino, lo cual puede “confundirse” con derrames atribuibles a las actividades de Pemex.

“Existen unas emanaciones en tierra o mar, las mayoría de las chapopoteras está en el complejo de Cantarell, que está muy cerca de campo Ek-Balam, y se origina en una fractura en el suelo marino de 1.5 kilómetros y por distintos lugares se dan esas emisiones naturales, desde cuánto, desde muchos años”, aseguró el funcionario.

GC