A tres semanas del accidente en la instalación minera El Pinabete, ubicada en la zona carbonífera de Coahuila, el gobierno federal presentó a los familiares de los 10 trabajadores mineros que se quedaron atrapados, un nuevo plan de rescate que puede tardar entre seis y 11 meses.

El plan consiste en realizar un tajo –un corte profundo— en el terreno, para ingresar desde la superficie al pozo de carbón que se derrumbó y de esa manera buscar a los mineros, ya que hasta ahora los intentos que se han emprendido no han dado resultado.

Sin embargo, las labores para realizar este nuevo plan de búsqueda pueden tardarse entre seis y 11 meses, informó este jueves Laura Velázquez Alzúa, coordinadora Nacional de Protección Civil, en una reunión con los familiares de los mineros desaparecidos.

Asimismo, la funcionaria expuso a los familiares que el gobierno federal considera el pago de una indemnización, como un apoyo económico a los parientes afectados.

Los familiares recibieron con escepticismo y frustración el planteamiento, al insistir en que las labores de búsqueda deben continuar por medio de otras técnicas y estrategias de rescate, ya que la opción del tajo implicará más tiempo.

“La única opción que nos dan es hacer unos tajos que se van a tardar de seis a 11 meses y que es lo único que pueden hacer”, lamentó María Elena Chávez, esposa de uno de los trabajadores atrapados, en una entrevista de radio.

También consideró que las autoridades no fueron sinceras al manifestar que iban a tapar con cemento uno de los pozos adyacentes al que se derrumbó, para detener la filtración de agua, y facilitar el ingreso a los túneles para buscar a los mineros. “Nos trajo con mentiras de que ya iban a tapar, que ya tenían el cemento”, se quejó la afectada sobre los comentarios que hizo al respecto Laura Velázquez.

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La reunión entre familiares de los mineros y la funcionaria se realizó este jueves por la tarde en los terrenos de la unidad minera El Pinabete, ubicada en el municipio de Sabinas, Coahuila, en donde se había colocado un campamento –con enfermería, baños y comedor— para atender a los parientes que esperaban el rescate, servicios que aseguran están en proceso de ser retirados.

El temor de los familiares es que al aceptarse la opción del tajo, las autoridades pueden dar carpetazo a la búsqueda de los trabajadores y dejar el asunto en el olvido, sin jamás dar con su paradero, como ocurrió con el accidente de la mina Pasta de Conchos en 2006.

“Si en tres semanas no pudieron hacer nada, en un año qué nos van a entregar”, comentó Juani Tijerina, también pariente de uno de los trabajadores atrapados, según un reporte del diario El Universal.

GC