El gobierno mexicano no caerá en “dimes y diretes” con sus contrapartes en Bolivia, aseguró Andrés Manuel López Obrador (AMLO).
“Vamos a esperar para que este asunto se resuelva, es un asunto diplomático. No vamos nosotros a engancharnos en dimes y diretes, no está en nuestro nivel”, comentó el presidente durante su conferencia matutina del viernes.
En tan solo una semana, la relación entre México y Bolivia se ha deteriorado sustancialmente. El catalizador de las tensiones tuvo lugar el 23 de diciembre, cuando más de 50 policías cercaron la embajada de México en territorio boliviano. El gobierno mexicano respondió acusando a los bolivianos de estar incurriendo en faltas a su soberanía, amenazando incluso con llevar el caso hasta la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de las Naciones Unidas. Aunque las tensiones estallaron por el incidente de la embajada, el conflicto tiene sus orígenes en el ex-presidente de Bolivia, Evo Morales. El ex-mandatario recibió asilo del gobierno mexicano tras verse obligado a renunciar a su puesto y huir del país en medio de protestas y acusaciones por fraude electoral. Según el gobierno interino de Bolivia -compuesto por la oposición de Morales-, las autoridades mexicanas incurrieron en faltas al derecho internacional al permitirle al ex-mandatario dar discursos y hacer campaña para preparar su regreso y retomar el poder. Todo apunta a que diplomáticos de ambos países organizarán un encuentro para aminorar las tensiones. El encuentro sería entre el canciller mexicano, Marcelo Ebrard Casaubon, y su contraparte boliviana, Karen Longaric Rodríguez. Si el diálogo tiene lugar, sucedería en Bolivia u otro país. Evo Morales se encuentra actualmente en Argentina, donde también es mantenido en calidad de refugiado político.   Te puede interesar: Canciller de Bolivia aceptará diálogo si es con Ebrard cach