Las políticas públicas en materia de salud han sido mal enfocadas en los últimos años, lo que ha resultado no sólo en una mitigación insuficiente de los efectos de la pandemia del Covid-19, sino también en el empeoramiento de las condiciones del servicio médico para los mexicanos, manifestó el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).
En su análisis económico ejecutivo semanal, el organismo del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) señaló que, aunque el gasto público aumentó en los últimos cuatro años, “no ha sido suficiente o no ha sido bien utilizado, ni para hacer frente a la contingencia por el Covid-19, ni para mejorar su operación, su calidad y el acceso de la población”.
En ese sentido, acentuó que la respuesta fiscal a la pandemia en México fue poco significativa, pues el gobierno asignó recursos equivalentes a 2% del producto interno bruto (PIB), mientras que países más chicos y pobres destinaron más recursos, como el caso de Senegal que asignó 7%.
Por otro lado, resaltó que el cambio del Seguro Popular al Insabi representó un fuerte golpe al acceso a servicios de salud de la población y en todos sentidos, toda vez que el seguro atendía a 54 millones de personas. El Insabi sólo cubría a 33 millones en 2020, cuando se hizo el cambio.
Lo anterior también está implícito en el número de consultas externas. De acuerdo con la Secretaría de Salud, en 2022 sumaron 51 millones, mientras que en 2018 fueron 98 millones (en 2014 alcanzaron su máximo, 127 millones).
Igualmente, destacó que la escasez de medicamentos ha sido la constante en esta administración, “bajo la excusa de la corrupción en sus cadenas de producción y distribución, que no han sido ni probadas, ni denunciadas judicialmente”.
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Como ejemplo, el CEESP expuso que en 2018, 95% de derechohabientes del IMSS reportó haber recibido todos sus medicamentos por parte el instituto, mientras que en 2022 la cifra se redujo a 79%.
“La centralización de la compra de medicinas en el gobierno federal, sin contar con el conocimiento en la compra, manejo y distribución de estas, generó escasez en las instituciones y en el mercado. La evidencia anecdótica es abundante y destaca la de los padres de niños con cáncer como un testimonio doloroso de ello.
“Los reportes de hospitales públicos requiriendo a los pacientes adquirir desde material básico hasta medicinas de alta especialidad abundan”, subrayó.
El organismo agregó que hay “ejemplos más dramáticos de los resultados de la salud”, como las muertes “en exceso” durante la pandemia de Covid-19 y los probables decesos de niños con cáncer por falta de medicamentos.
Bajo este contexto, el Centro de Estudios Económicos indicó que será necesario tomar medidas, tanto desde el punto de vista presupuestario como operativo, a fin de abatir los rezagos en cobertura, permanencia y calidad.
“Para ello, habrá que buscar los recursos suficientes, situando el avance en estos campos en lo más alto de las prioridades del presupuesto público. También serán indispensables políticas públicas correctas, basadas en conocimiento de vanguardia, en la evidencia y en las buenas prácticas conocidas y experimentadas internacionalmente para impulsar la calidad de la educación y la salud y para una mejor operación de los sistemas”, concluyó.
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