Ante la probabilidad de que sea rechazada su propuesta de reforma constitucional en materia electoral, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que ya tiene en mente un “plan B” para sacar adelante su proyecto y que consiste en formular modificaciones a leyes secundarias.
A dos días de la marcha que convocaron más de 50 organizaciones sociales en contra de la reforma electoral del gobierno federal y en defensa del Instituto Nacional Electoral (INE), el mandatario aceptó que existen resistencias de la oposición y de grupos de interés a su proyecto de reforma, lo que implicará dificultades para su aprobación en el Congreso de la Unión.
En este sentido, López Obrador dijo que su gobierno analiza la opción de promover cambios en las leyes reglamentarias –que no vayan en contra del texto constitucional—, y que tienen la ventaja de que no requieren los votos de dos terceras partes de las cámaras legislativas –como es el caso de reformas constitucionales—, sino que únicamente necesitan una votación con mayoría simple.
“Ya de una vez que se resuelva lo de la reforma constitucional y, como es tan importante el que haya democracia, pues es probable que yo envíe una reforma a la ley que no requiere de dos terceras partes (de votos de los legisladores), es un plan B”, aseguró el mandatario este martes en su conferencia de prensa de todas las mañanas.
López Obrador mencionó que, entre los cambios más importantes, su gobierno propone que los consejeros de un nuevo organismo electoral y los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación sean electos mediante voto popular, y que se reduzca el número de legisladores de las cámaras de Diputados y de Senadores, de 500 a 300 en el primer caso, y de 128 a 96 en el segundo caso.
De esta manera se garantizará que el nuevo órgano electoral sea democrático e imparcial y que las cámaras legislativas disminuyan sus gastos de operación.
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El mandatario insistió esta mañana en que los legisladores de oposición, de los partidos Revolucionario Institucional (PRI), Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD), tienen la intención de desahogar inmediatamente el proyecto de reforma electoral, porque en sus cálculos han identificado que no se alcanzan los votos suficientes que permitan aprobarla.
De ahí que su gobierno considera la opción de destrabar el requisito de los votos con la presentación de un proyecto de reforma a leyes secundarias.
“Lo que quieren los opositores que ya están juntos, PRI, PAN y PRD, lo que quieren es que ya se vote, porque saben que posiblemente no se llegue a los 333 votos en la Cámara de Diputados, y en la Cámara de Senadores es lo mismo”, advirtió López Obrador.
En este sentido, el mandatario lamentó que la oposición, el empresariado y organizaciones civiles hayan emprendido “una campaña de desinformación” sobre su proyecto de reforma constitucional en materia electoral y también acusó a los medios de comunicación de querer influir en la opinión pública, al promover “la desinformación”.
Sin embargo, López Obrador afirmó que, a pesar de esta presunta campaña en contra de su proyecto, México necesita la reforma electoral para garantizar un régimen democrático.
“Tiene que haber democracia, aunque no lo quieran los ‘mapaches’”, aseguró el mandatario, en referencia a las personas que cometen delitos electorales.
GC





