Con 278 votos a favor, 25 en contra y 136 abstenciones, la Cámara de Diputados avaló en lo particular —con modificaciones— el dictamen que reforma diversas fracciones arancelarias de la Ley de los Impuestos Generales de Importación y de Exportación.
En lo general, la propuesta también avanzó con 281 votos a favor, 24 en contra y 149 abstenciones, lo que deja encaminado el ajuste a 1,463 fracciones arancelarias.
Tras la aprobación en San Lázaro, el proyecto fue turnado al Senado, donde su discusión y votación podrían iniciar este miércoles.
Durante el debate en lo particular, el Pleno autorizó cambios específicos en las cuotas arancelarias del sector textil, incluidos tejidos (5209.19.91, 5210.39.9, 5211.49.91), textiles teñidos (5407.52.05, 6006.32.03), materiales mezclados con algodón (5509.53.01), estampados (6006.34.03) y otros productos bajo el código 6004.10.99.
También se incluyó un artículo cuarto transitorio, que permitirá a la Secretaría de Economía aplicar mecanismos e instrumentos jurídicos “con el objetivo de garantizar el abasto de insumos en México en condiciones competitivas”, particularmente en importaciones provenientes de países con los que México no tiene tratados de libre comercio vigentes.
El dictamen señala que el incremento de aranceles forma parte de una estrategia de “reindustrialización soberana, sostenible e incluyente”, bajo la premisa de que la política arancelaria es clave para proteger los intereses económicos y el desarrollo del país. En este contexto, se subraya que las decisiones del Ejecutivo Federal resultan determinantes para fortalecer la industria local.
Los argumentos están respaldados por el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP), que en una evaluación destacó que el aumento en las tarifas puede generar un entorno “más equilibrado” frente a la competencia externa, y que “mayores tarifas de importación pueden incentivar la producción local, fomentar la sustitución de importaciones y fortalecer las cadenas de valor nacionales”.
Cabe precisar que los aranceles —que van de 10% a 50%— se aplicarían a partir del 1 de enero del 2026 a importaciones desde países que no tienen un tratado comercial con México. Se dirigirán especialmente a países con una alta participación en el flujo comercial hacia México, entre ellos China, Corea del Sur, India, Vietnam, Tailandia, Brasil, Indonesia, Taiwán, Nicaragua, Emiratos Árabes Unidos y Sudáfrica.
Según el CEFP, más de 75% de las importaciones sujetas al ajuste provienen de estas economías, lo que anticipa efectos importantes en sectores dependientes de sus insumos.
Los ajustes alcanzan sectores como autopartes, autos ligeros, vestido, plásticos, siderúrgico, electrodomésticos, juguetes, textiles, muebles, calzado, marroquinería, papel y cartón, motocicletas, aluminio, remolques, vidrio, jabones, perfumes y cosméticos.
“El incremento arancelario planteado configura un cambio relevante en la política comercial del país, cuyos impactos podrían traducirse en oportunidades para la consolidación de la industria nacional, el fortalecimiento productivo y competitivo de México”, señaló el CEFP.
De acuerdo con la presidenta Claudia Sheinbaum, la selección de estas mercancías responde a la necesidad de evitar distorsiones que afecten la relocalización de sectores estratégicos y de crear condiciones para atraer industrias con mayor capacidad de generar valor agregado nacional.
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