La experiencia de aprendizaje a través de aparatos electrónicos, como televisión y teléfonos inteligentes, derivado de las medidas de prevención por la pandemia del Covid-19, debe tomarse como un punto de partida para impulsar un sistema de educación virtual, lo suficientemente robusto, en aras reforzar la educación presencial y también la educación a distancia. 

Lo anterior, sobre todo si se considera la existencia de comunidades apartadas en el país y de hogares de escasos recursos que requieren de soluciones inmediatas para garantizar el servicio educativo y que no siempre pueden tener toda la infraestructura y el personal necesarios. 

The Competitive Intelligence Unit (The CIU), empresa de consultoría, considera que el programa “Aprende en casa”, que fue creado por el gobierno federal de manera emergente para mantener activa la impartición de clases a nivel básico, ante el cierre temporal de las escuelas por la pandemia del Covid-19, puede convertirse en un “programa permanente de educación a distancia y de educación híbrida”. 

Este “es el momento propicio para ello, ya que la experiencia previa es basta. Desde finales de la década de 1990, el país comenzó una historia de acciones gubernamentales que van desde el equipamiento de salones con computadoras y conectividad, hasta la entrega de equipos terminales”, refirió The CIU en su análisis “Aprende en casa: una oportunidad para impulsar políticas de educación híbrida y virtual en México”

Radio y TV, tecnologías relevantes para la educación 

Un acierto que tuvo “Aprende en casa” –que transmitió contenidos educativos para primaria y secundaria de los planes oficiales de estudios— consistió en haberse presentado preferentemente a través de medios de comunicación de masas como la radio y la televisión, los cuales tienen una amplia presencia entre los hogares del país. 

Al inicio de la pandemia del Covid-19, esto es en el primer trimestre de 2020, alrededor de 91% de los hogares tenían un televisor y 51% tenían radio, lo que indica que estos medios de comunicación aún predominan por encima del internet, tecnología esta última que está presente en 60% en los hogares, mientras que 44% de los hogares tienen una computadora.

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La Secretaría de Educación Pública (SEP) completó el programa con materiales de apoyo para 300,000 alumnos y con contenidos que se publicaron por internet. 

No obstante el esfuerzo de las autoridades para adaptar contenidos educativos que fueran viables de observarse vía remota y el esfuerzo de los hogares para dar seguimiento a las clases, hubo quienes definitivamente no pudieron continuar y desertaron de la escuela. Se estima que esta fue la situación de aproximadamente 2.2% de los individuos de entre tres y 29 años, que se inscribieron al ciclo escolar 2019-2020. 

Smartphones, herramienta educativa indispensable 

Las autoridades destinaron aproximadamente 1.3% del presupuesto de los planes educativos a la puesta en operación de “Aprende en casa”, que si bien muestra inversión de recursos económicos para este programa, al compararse con otros países que promovieron iniciativas similares, se advierte que en el caso mexicano, la inversión todavía es limitada

Por ejemplo, en Estados Unidos se aprobó una cantidad de 2% del presupuesto educativo en apoyo a los estudiantes de primaria y bachillerato, refiere el análisis de The CIU. 

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En el contexto de la pandemia del Covid-19, los estudiantes mexicanos se apoyaron principalmente en los teléfonos inteligentes o smartphones como “aparatos terminales” para atender las clases virtuales que se transmitieron por televisión, cumplir con sus labores escolares y estar comunicados con sus profesores y compañeros de clase. 

“Lo anterior no es sorpresivo si se considera que los smartphones son dispositivos que alcanzan niveles de masificación. A finales de 2019, justo antes de la pandemia, había 111 millones de smartphones, mientras que, al tercer trimestre de 2022, había casi 130 millones”, refirió el análisis. 

Apoyos económicos para computadoras 

En este sentido, The CIU considera que un nuevo programa educativo a distancia debe considerar la disponibilidad que tienen los hogares de los teléfonos inteligentes y la aceptación de este tipo de aparatos entre la población estudiantil, en aras de crear contenidos que puedan visualizarse específicamente mediante estos dispositivos. 

Asimismo, pueden crearse aplicaciones móviles para estudiar o para realizar ejercicios prácticos que sirvan como retroalimentación a los estudiantes o formas de evaluación. 

The CIU estima que un programa sólido de educación vía remota debe tener tanta importancia y atención como los programas educativos presenciales en los salones de clase, lo cual debe reflejarse en su presupuesto, mismo que debe destinar una parte a la capacitación del personal docente, para que los profesores adquieran las habilidades que les permitan aprovechar mejor las herramientas tecnológicas. 

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No obstante, el análisis destaca la relevancia de invertir en aparatos terminales de mejor capacidad, como las computadoras de escritorio o portátiles, que permitan a los estudiantes visualizar mejor los contenidos y facilitar la interacción, ya que tienen una mayor capacidad de procesamiento, memoria y calidad de batería, entre otras ventajas. 

Para esto, habrá que considerar apoyos específicos a los hogares de menores ingresos que les permitan adquirir aparatos de estas características como exención de impuestos, subsidios directos a las familias o bien créditos blandos con respaldo del gobierno. 

De esta manera “Aprende en casa” está en condiciones de evolucionar de “un programa de atención ante la emergencia a una política educativa integral que complemente los servicios de educación donde ya los hay y sea el mecanismo alternativo para llevar servicios educativos donde aún no los hay”, concluyó The CIU. 

GC