La frontera terrestre entre México y Estados Unidos permanecerá cerrada al tráfico no esencial por otro mes.
La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) informó el jueves que el cierre parcial de la frontera norte permanecerá en pie hasta el 21 de abril de este año, con las mismas medidas que se implementaron hace más de un año ya para frenar la propagación del COVID-19 a través de una de los corredores fronterizos más transitados del planeta.
El paso está permitido, pero sólo por motivos esenciales. Pueden cruzar la frontera hacia Estados Unidos: ciudadanos estadounidenses, estudiantes que asisten a alguna institución educativa, quienes buscan atención médica, trabajadores esenciales, transportistas de carga, diplomáticos y miembros de las fuerzas armadas de EU.
El gobierno estadounidense anunció la permanencia de las restricciones ese mismo día. Éstas aplicarán tanto para su frontera con México al sur como la que comparte con Canadá al norte.
La cancillería mexicana informó además que aplicará restricciones de viaje a su frontera terrestre al sur a partir del viernes 19 de marzo. También adelantó que impondrá “medidas de control sanitario” en ambos pasos.
El paso entre México y Estados Unidos es mundialmente reconocido por ser uno de los más transitados a nivel global. Sin embargo, no se puede olvidar que una situación similar se vive al sur del país, donde decenas de miles de migrantes sudamericanos, centroamericanos y e incluso de otros continentes transitan legal e ilegalmente en su camino hacia Estados Unidos.
México se ha convertido, efectivamente, en un puente para migrantes que buscan la tierra prometida que comienza más allá de los estados norteños. La situación ha dificultado la relación de Palacio Nacional con la Casa Blanca, y se ha vuelto todavía más delicada con el estallido de la pandemia del COVID-19.
El gobierno del ex presidente de EU, Donald Trump, aplicó una política de mano dura en contra de los migrantes indocumentados. Trump ya no está en la Casa Blanca, y su sucesor, Joe Biden, llegó a la presidencia con una política migratoria menos severa, al menos a nivel retórico.
El resultado ha sido un aumento en el flujo de migrantes que llegan a la frontera entre México y EU. En respuesta, la administración de Biden pidió a los migrantes no buscar el cruce hacia territorio estadounidense.
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