El peso mexicano mantiene la fortaleza que lo convirtió en una de las monedas emergentes con mejor desempeño frente al dólar durante los últimos años, aunque el ritmo de apreciación que mostró desde 2024 comenzó a moderarse, de acuerdo con Skandia, firma que previó una etapa de mayor estabilidad para la moneda nacional, con episodios de volatilidad derivados del entorno internacional.
En un análisis elaborado por Jaime Álvarez, vicepresidente de Inversiones, junto con el equipo de análisis de Skandia, la institución financiera señaló que el peso continuaba ubicándose en niveles históricamente fuertes frente al dólar, después de haber recuperado gran parte del valor perdido durante los episodios de depreciación registrados en 2024, cuando el tipo de cambio llegó a superar los 20 pesos por dólar.
De acuerdo con la institución, era más probable observar un rebote moderado del dólar que una nueva caída sostenida del tipo de cambio hacia los 17 pesos por unidad, aunque consideró que una depreciación prolongada de la moneda mexicana tampoco era el escenario esperado mientras México conservara estabilidad macroeconómica, continuara atrayendo inversión y mantuviera fundamentos económicos sólidos.
La fortaleza del peso durante los últimos años estuvo respaldada por diversos factores, entre ellos el diferencial entre las tasas de interés de México y Estados Unidos, el crecimiento del nearshoring, el flujo histórico de remesas y el desempeño de las exportaciones automotrices y manufactureras, además de una inflación bajo control y una política fiscal relativamente prudente, elementos que contribuyeron a fortalecer la confianza de los inversionistas.
Sin embargo, Skandia explicó que los factores que impulsaron al llamado “superpeso” habían entrado en una etapa de madurez y ahora enfrentaban nuevos retos, entre ellos la permanencia de tasas de interés elevadas en Estados Unidos, la incertidumbre relacionada con la revisión del T-MEC, las políticas comerciales estadounidenses, el comportamiento de la economía mundial y posibles eventos geopolíticos, los cuales podrían generar movimientos temporales hacia un dólar más fuerte.
Ante este escenario, Skandia consideró que mantener una exposición moderada al dólar continuaba siendo una estrategia válida de diversificación, debido a que históricamente la moneda estadounidense suele mostrar un mejor desempeño durante periodos de incertidumbre o ante sorpresas económicas negativas que pueden afectar otros activos de inversión.
Al cierre del 8 de julio de 2026, el tipo de cambio interbancario concluyó alrededor de 17.55 pesos por dólar, luego de registrar una ligera depreciación frente a la sesión anterior tras la publicación de las minutas de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed), aunque la firma destacó que la moneda mexicana permanecía en niveles considerablemente más fuertes frente a los observados durante 2024 y principios de 2025.
El comportamiento del peso frente al dólar también tuvo efectos sobre la economía de las familias y las empresas mexicanas, ya que una moneda fortalecida redujo el costo de diversos productos importados como teléfonos celulares, computadoras, electrodomésticos, automóviles, refacciones y maquinaria, además de contribuir a disminuir presiones sobre la inflación, aunque también implicó que las empresas exportadoras recibieran menos pesos por cada dólar obtenido de sus ventas internacionales y que las familias receptoras de remesas obtuvieran una menor cantidad de moneda nacional al convertir esos recursos.
Con este panorama, Skandia concluyó que el peso mexicano mantenía una posición sólida frente al dólar, aunque la moneda enfrentaba un escenario distinto al observado en los últimos años, con una etapa de estabilización en la que los factores externos tendrían mayor peso sobre la evolución del tipo de cambio.
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