El Banco de Inglaterra subió la tasa de referencia desde 0.25 a 0.50 por primera vez en más de diez años, con siete votos a favor y dos en contra. Las autoridades prevén que luego de este movimiento, los próximos tres años habrá otros solo “muy graduales” en el costo del crédito, según publican agencias.
“Todos los miembros coinciden en que cualquier alza futura en las tasas tendrá un ritmo gradual y un alcance limitado”, añadió la Junta de Gobierno del BoE (por sus siglas en inglés) en un comunicado.
Los votos a favor consideraron ajustar la política monetaria a pesar del bajo desempeño de la economía británica durante este 2017, “con el fin de lograr que la inflación vuelva a su objetivo de forma sustentable”, agrega el documento. El gobernador del BoE, Mark Carney, dijo que con el aumento de tasas se creó cierta incertidumbre, no obstante no se consideran razones para esperar que sea un episodio más largo de lo normal. También es probable que suban las presiones inflacionarias domésticas. El BoE revierte así un recorte de emergencia, el cual se aplicó en agosto de 2016, después de que un referéndum diera como resultado la decisión de abandonar la Unión Europea. Los dos miembros de la junta, que votaron en contra, Jon Cunliffe y Dave Ramsden, tomaron en cuenta la visión de que el crecimiento salarial es demasiado débil para justificar un alza de tipos.