El bitcoin es un activo cada vez más popular a pesar de sus altos niveles de volatilidad. Sin embargo, podría ser todavía más popular, y la posibilidad trae consigo preguntas sobre los cambios que esto podría producir en los mercados y en la oferta monetaria de cada país.
Con el avance en la popularidad de las criptomonedas, los bancos centrales tendrán que poner cada vez más atención a sus efectos sobre el mercado, señaló Gabriela Siller Pagaza, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco BASE.
“En el caso extremo de que sean aceptadas en todos los comercios, entonces se pierde parte del control de la oferta monetaria, y se tendría que replantear toda la forma como cotizan las divisas inclusive, porque se deberían de poner tipos de cambios, y uno esperaría inclusive que esto generara una mayor volatilidad sobre las criptomonedas más conocidas, como son el bitcoin”, dijo el miércoles en entrevista con Fortuna y Poder.
El bitcoin y otras criptomonedas todavía no son monedas de uso común. No obstante, son cada vez más las empresas y los negocios que están invirtiendo en estos activos digitales o aceptándolos como forma de pago.
Tesla Motors -la productora automotriz más cotizada en Wall Street- anunció el mes pasado que haría una inversión de mil 500 millones de dólares en bitcoin, además de que abriría varios de sus servicios y productos a pagos con bitcoin.
La compañía de Elon Musk no es la única. Microsoft acepta pagos con bitcoin, al igual que AT&T, KFC y Wikipedia, entre otros negocios, aunque limitándose a ciertos productos y servicios o a ciertas regiones geográficas, como Canadá y Venezuela.
En México, varios negocios también aceptan la criptomoneda como forma de pago: desde restaurantes y cafés hasta despachos de diseño y agencias de viajes.
El bitcoin ha recorrido un largo camino. La moneda fue propuesta en 2008 en un documento técnico sobre cómo crear una divisa y un sistema de pagos peer-to-peer que existiera fuera del sistema financiero tradicional.
Comenzó a intercambiarse en 2009, con un valor de 8 centavos de dólar por unidad, y su primera transacción comercial se hizo en 2010: la compra de dos pizzas de la cadena Papa John’s.
Desde entonces, el valor del bitcoin se ha disparado, superando a la fecha los 50 mil dólares por unidad. Además, abrió la puerta para la creación de otros criptoactivos, como el ethereum, el cardano y el tether.
El alza tan fuerte de su valor en mercados es un reflejo tanto de su popularidad como de su uso cada vez más común. Siller Pagaza apuntó que, si su uso se vuelve todavía más frecuente, “esto replantearía cómo se mueven los capitales financieros en el mundo”.
El manejo del bitcoin y otros criptoactivos será tarea de los bancos centrales. Una vez que sus manos queden libres, pasada la crisis económica desatada por el COVID-19, lo más probable es que pongan la lupa sobre estos.
“Me parece que una vez que pase todo esto [la crisis]. Es ahí donde pueden voltear a ver las criptomonedas y ver qué tanto están afectando esta dinámica de los precios”, comentó la analista de Banco BASE.
El hecho es, según Siller Pagaza, que la regulación llegará para el bitcoin y el resto de las criptomonedas tarde o temprano.
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