El peso mexicano registró una depreciación semanal de 0.44% o 7.6 centavos, con lo que el tipo de cambio interbancario cerró en 17.4055 unidades por dólar. Este viernes, la moneda nacional ganó 0.08% o 1.3 centavos respecto a la sesión previa, de acuerdo con datos del Banco de México (Banxico).
Durante los primeros tres días de la semana, el tipo de cambio mostró un comportamiento lateral y se mantuvo la mayor parte del tiempo dentro de un canal de 17.30 a 17.35 pesos por dólar, en medio de la incertidumbre y la falta de claridad sobre el cese al fuego entre Estados Unidos e Irán, así como por la posibilidad de que se reanuden las conversaciones entre ambos países.
A partir del jueves, el mercado cambiario enfrentó mayores presiones y el tipo de cambio alcanzó un máximo semanal de 17.4660 pesos por dólar, luego de que Israel declaró que esperaba la aprobación de Estados Unidos para reanudar la guerra.
En la sesión del viernes, la aversión al riesgo se moderó parcialmente tras darse a conocer que habrá una segunda ronda de conversaciones en Pakistán, donde podría alcanzarse un acuerdo de paz.
Durante la jornada, la Casa Blanca confirmó que este sábado viajará el enviado especial Steve.
Por otra parte, continuó deteriorándose el panorama para la economía mexicana. Entre los indicadores económicos de la semana destacó el Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) de febrero, que reportó un crecimiento mensual de 0.11% y una contracción anual de 0.27%, su primera caída desde septiembre de 2025.
Banco BASE señaló que este resultado eleva la probabilidad de que en el primer trimestre se haya registrado una contracción del PIB. Grupo Financiero BASE estima que en el primer trimestre el PIB se contrajo 0.6% trimestral, con un crecimiento anual de 0.8%.
De confirmarse, se trataría de la mayor contracción trimestral del PIB desde el cuarto trimestre de 2024 (-0.98%). La estimación oportuna del crecimiento económico se publicará el jueves 30 de abril.
En el frente comercial, también se deterioró el panorama rumbo a la revisión del T-MEC. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y la presidenta Claudia Sheinbaum sostuvieron reuniones con el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, para abordar la revisión del acuerdo.
Tras dichos encuentros, destacó la postura de Marcelo Ebrard, quien señaló que el objetivo de la revisión no será la eliminación de aranceles, sino reducirlos en la medida de lo posible, al advertir que “el mundo sin aranceles difícilmente regresará”.
Lo anterior representa una señal adversa por diversos factores, entre ellos que México llegaría a la revisión del T-MEC con una postura de menor fortaleza negociadora; que la permanencia de aranceles podría utilizarse como moneda de cambio frente a otras exigencias de la administración de Donald Trump; y que sectores ya afectados, como el siderúrgico y automotriz, podrían enfrentar un deterioro adicional.
A ello se suma la posibilidad de un endurecimiento de las reglas de origen, lo que implicaría un golpe adicional para la industria automotriz y siderúrgica.
Además, la permanencia de aranceles junto con reglas de origen más estrictas reduciría incentivos para empresas extranjeras en México, lo que podría frenar el crecimiento de la inversión extranjera directa.
Finalmente, el jueves por la tarde se publicó en el Diario Oficial de la Federación una modificación de aranceles a las importaciones establecidos desde el 7 de junio de 2022.
Los aranceles actualizados se ubican en un rango de 5% a 35% para importaciones de 185 fracciones arancelarias correspondientes a productos químicos, cosméticos, papel y cartón, textiles, acero, artes gráficas, manufacturas de aluminio, autopartes, material eléctrico, bicicletas, instrumentos musicales y muebles, entre otros, con el objetivo de apoyar al mercado interno.
Destaca que la mayoría de los aranceles se ubica entre 25% y 35%, mientras que únicamente tres fracciones reciben el arancel mínimo de 5%.
Asimismo, la medida no aplicará para países con los que México mantiene tratado comercial.
Si bien la decisión puede interpretarse como un esfuerzo por fortalecer el mercado norteamericano, también implica mayores costos para empresas en México, lo que podría traducirse en presiones inflacionarias adicionales.
ja





