El peso mexicano registró una depreciación semanal de 0.60%, equivalente a 10.3 centavos, por lo que el tipo de cambio interbancario cerró en 17.3345 pesos por dólar, de acuerdo con información del Banco de México (Banxico).
No obstante, este viernes la moneda nacional mostró una recuperación y avanzó 0.15%, equivalente a 2.6 centavos, frente al cierre previo.
Banco BASE señaló que la depreciación semanal del peso se concentró después del anuncio de política monetaria de la Reserva Federal, ya que se fortaleció la expectativa de nuevos incrementos en la tasa de interés antes de que concluya el año.
Del anuncio destacó que, con la llegada de Kevin Warsh a la presidencia de la Reserva Federal, el comunicado fue sustituido por una versión más breve y con énfasis en la eliminación de la guía prospectiva. Aunque se mantiene la referencia al mandato dual de máximo empleo y estabilidad de precios, el último enunciado establece que “el Comité garantizará la estabilidad de precios”.
De acuerdo con Banco BASE, lo anterior deja claro que la prioridad actual de la Reserva Federal es llevar la inflación a 2%, en un entorno en el que persisten riesgos inflacionarios asociados con los incrementos observados en los precios de las materias primas durante los últimos tres meses y la posibilidad de que esos aumentos se trasladen al resto de la economía. El lenguaje más preciso sobre el objetivo del banco central estadounidense fortaleció las expectativas de alzas en las tasas de interés.
Asimismo, destacó que el Comité Federal de Mercado Abierto ahora prevé incrementos en la tasa de referencia. En la actualización de sus proyecciones, los integrantes del organismo anticipan un aumento de 25 puntos base antes de que finalice el año. Esto contrasta con las previsiones publicadas en marzo, cuando se contemplaba un recorte de 25 puntos base.
También sobresalió la revisión al alza de la expectativa de inflación para este año, que pasó de 2.7% a 3.6%, reflejando una mayor preocupación por las presiones inflacionarias de corto plazo.
Al cierre de la semana, el mercado descuenta que la Reserva Federal podría elevar la tasa de interés en 25 puntos base en su anuncio del 28 de octubre. Además, aumentó la probabilidad de que el ajuste acumulado sea de 50 puntos base antes de concluir el año, equivalente a dos incrementos de 25 puntos base.
Banco BASE indicó que la posibilidad de mayores tasas en Estados Unidos representa un riesgo alcista para el tipo de cambio, debido a que podría continuar la reducción del diferencial de tasas entre México y Estados Unidos.
En caso de concretarse un aumento de 25 puntos base por parte de la Reserva Federal, el diferencial de tasas entre ambos países se reduciría a 250 puntos base, su menor nivel desde el 16 de diciembre de 2015. Un diferencial más estrecho disminuye el atractivo relativo de las inversiones denominadas en pesos frente a las realizadas en dólares, lo que puede propiciar una reducción gradual de las posiciones especulativas a favor de la moneda mexicana.
Por otra parte, durante la semana destacó la firma del Memorando de Entendimiento entre Estados Unidos e Irán, que abrió un periodo de 60 días para desarrollar negociaciones encaminadas a poner fin de manera definitiva al conflicto bélico.
Con la firma, ambas naciones se comprometieron a levantar el bloqueo del estrecho de Ormuz, situación que se reflejó en caídas en los precios de las materias primas. Sin embargo, persiste la incertidumbre sobre el curso de las negociaciones debido a que continuaron los ataques de Israel sobre Líbano.
En México, continuó la publicación de indicadores que apuntan a un deterioro de la actividad económica. A ello se sumaron noticias que, de acuerdo con Banco BASE, podrían incrementar la aversión al riesgo hacia el país durante los próximos meses.
La Encuesta Mensual de las Industrias Manufactureras (EMIM) correspondiente a abril de 2026 mostró que el personal ocupado total en la manufactura disminuyó 0.18% mensual, con lo que acumuló tres meses consecutivos de retrocesos, según cifras ajustadas por estacionalidad. En términos anuales, el indicador presentó una contracción de 2.39%, acumulando 38 meses seguidos de descensos.
Por su parte, el Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE) de abril fue revisado al alza, al pasar de un crecimiento mensual de 0.28% a 0.99%, impulsado por el avance de la actividad industrial de 2.12%, apoyado a su vez por el crecimiento de la construcción de 7.63%.
Sin embargo, para mayo el IOAE mostró un crecimiento mensual prácticamente nulo, de 0.01%, lo que refleja que el repunte de la actividad económica habría estado concentrado en abril y vinculado con las obras relacionadas con el Mundial de Futbol.
En cuanto al PIB desde el enfoque de la demanda agregada y con cifras ajustadas por estacionalidad, se observó que la contracción trimestral de 0.62% en el primer trimestre respondió a las caídas registradas tanto en el consumo privado como en la formación bruta de capital fijo.
El consumo privado registró una disminución trimestral de 0.80%, la primera desde el cuarto trimestre de 2024. A su vez, la formación bruta de capital fijo cayó 1.94%, acumulando cinco descensos en los últimos seis trimestres y marcando su mayor contracción desde el primer trimestre de 2025. Esto es una mala noticia, pues sin inversión no habrá crecimiento en el largo plazo.





