El peso mexicano se depreció 4.02% en marzo o 69.3 centavos, con lo que el tipo de cambio interbancario cerró en 17.9252 unidades por dólar, de acuerdo con datos del Banco de México (Banxico). Se trata de su peor mes desde agosto de 2024.
En contraste, este martes la moneda nacional mostró un rebote, al ganar 1.10% o 20 centavos respecto a la sesión previa, moderando parcialmente las pérdidas acumuladas durante el mes.
A lo largo de marzo, el tipo de cambio presentó episodios de alta volatilidad. El mínimo se ubicó en 17.2256 pesos por dólar el 1 de marzo, mientras que el máximo alcanzó 18.1643 pesos por dólar el 31 de marzo, nivel no observado desde el 11 de diciembre de 2025. Con ello, el promedio mensual fue de 17.7762 unidades por dólar, y el peso se colocó en la novena posición entre las divisas más depreciadas en el periodo.
El retroceso de marzo contrasta con la tendencia previa. Hasta febrero, el peso acumulaba cuatro meses consecutivos de apreciación, con un avance de 7.13% o 1 peso con 32 centavos en ese lapso. En el balance del año, sin embargo, la moneda mantiene una ligera fortaleza: en el primer trimestre se apreció 0.39% o 7.1 centavos, con una cotización promedio de 17.56 pesos por dólar.
De acuerdo con Banco BASE, la depreciación del peso durante marzo respondió a un aumento en la aversión al riesgo global, derivado del conflicto en Oriente Medio. La guerra en Irán provocó el cierre del estrecho de Ormuz, por donde transitaba cerca del 20% de la oferta petrolera mundial, lo que generó presiones al alza en los precios de los energéticos a nivel internacional.
Este entorno ha elevado los temores sobre un menor crecimiento económico global, así como mayores presiones inflacionarias y la posibilidad de ajustes en tasas de interés. En ese contexto, los precios de los energéticos registraron avances significativos. El petróleo WTI cerró el trimestre en 102.21 dólares por barril, con una ganancia de 78.00.
En México, el traslado de estos incrementos ha sido más acotado. El alza en los precios de las gasolinas fue moderada por el estímulo al IEPS aplicado a combustibles. Durante marzo, en promedio, la gasolina de bajo octanaje subió 2.0%, mientras que la de alto octanaje avanzó 9.4%.
Otro factor que incidió sobre el tipo de cambio fue la expectativa de una postura más cautelosa por parte de la Reserva Federal. El 18 de marzo, la Fed decidió mantener la tasa de interés en un rango de 3.50% a 3.75%, y su presidente, Jerome Powell, señaló que persiste incertidumbre sobre el impacto del conflicto en la inflación, lo que sugiere que el banco central estadounidense podría mantener sin cambios su postura en los próximos meses.
En el ámbito local, el Banco de México recortó la tasa de interés en 25 puntos base, a 6.75%, en su anuncio del 26 de marzo, una decisión que también influyó en el comportamiento del tipo de cambio.
“A pesar de que la opinión del mercado estaba dividida, el recorte ocurre en un momento en que la inflación de la primera quincena de marzo se aceleró a 4.63% y el panorama de riesgos para la inflación se ha deteriorado significativamente, ante el conflicto en Medio Oriente, por lo que la mitad del mercado esperaba, al menos, mayor cautela y que se mantuviera la tasa sin cambios por esta ocasión”, señaló Banco BASE en un análisis.
La institución agregó que el recorte envía una señal de complacencia de la autoridad monetaria, en un contexto donde la inflación se mantiene por encima del objetivo puntual del 3% y con una trayectoria ascendente. Tras esta decisión, el tipo de cambio enfrentó presiones adicionales al alza.
Según BASE, la reducción de la tasa incrementa el riesgo de mayores depreciaciones del peso en los próximos meses. A ello se suma un entorno interno caracterizado por mayor volatilidad, bajo crecimiento económico y un incremento en la deuda del sector público.
En este sentido, el Indicador Global de la Actividad Económica proyectó una caída de 0.92% en enero, mientras que el Indicador Oportuno de la Actividad Económica mostró un crecimiento de 0.14% en febrero, lo que apunta a que es altamente probable que el PIB del primer trimestre registre una contracción a tasa trimestral.
Para evitar este escenario, la actividad económica tendría que crecer más de 2.38% en marzo, bajo el supuesto de que el resto de las variables se mantengan constantes.
Asimismo, el endeudamiento del sector público continuó al alza. En febrero, la deuda bruta se ubicó en 56.61% del PIB, tomando como referencia el PIB de 2025, por encima del 55.90% registrado al cierre del año anterior. Este nivel representa el más alto en registro desde 1990, y, de acuerdo con el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados, sería el mayor desde 1989, cuando alcanzó 58.8% del PIB.
ja





