El peso mexicano reportó una depreciación semanal de 1.84% o 34.1 centavos, con lo que este viernes el tipo de cambio interbancario cerró en 18.8886 unidades por dólar. Hoy, la moneda nacional perdió 0.11% o 2 centavos.

De acuerdo con Banco BASE, la depreciación semanal del peso se debió principalmente al fortalecimiento del dólar estadounidense, que avanzó 1.03% de acuerdo con el índice ponderado, siendo su mayor ganancia semanal desde el 15 de noviembre de 2024.

La institución financiera abundó que el dólar ganó fuerza debido a un incremento de la aversión al riesgo en los mercados financieros globales. Esto, por la postura comercial proteccionista de Estados Unidos, pues se anunciaron acuerdos comerciales con tasas arancelarias por encima del 10% que estuvieron en vigor desde abril para la mayoría de los países.

Respecto a México, los aranceles a las importaciones se mantuvieron sin cambios; sin embargo, esto no ocasionó optimismo en el mercado cambiario ni la apreciación sostenida del peso mexicano, pues los aranceles podrían subir el 31 de octubre, fecha en la que expira la pausa de 90 días.

Asimismo, debido a que los aranceles no se cobran al pie de la letra, en cualquier momento Estados Unidos puede ser más riguroso en su cobro, lo que representa un riesgo para las exportaciones y el crecimiento económico de México.

La suspensión del incremento de aranceles durante 90 días es un respiro, pero no es algo que quite la incertidumbre, pues los aranceles siguen en vigor a pesar del T-MEC.

Además, los aranceles sectoriales sí se están cobrando, por lo que las importaciones que hace Estados Unidos del sector automotriz desde México acumulan en el año hasta mayo una caída de 6.40%, mientras que las importaciones de hierro y acero han caído 20.16%. Si los aranceles continúan, estos sectores seguirán mostrando caídas en el año”, advirtió BASE.

Cabe señalar que, en el acuerdo de suspensión al incremento de los aranceles, Donald Trump dijo que México quitaría todas las barreras no arancelarias, en donde se incluyen restricciones a la inversión en sectores estratégicos, como el energético.

En México estas restricciones son legales y de nivel constitucional, por lo que no está claro si 90 días serán suficientes para abrir la inversión a sectores estratégicos.

De no ser así, Donald Trump, podría subir los aranceles o imponer nuevos, lo que afectaría a las exportaciones y al crecimiento económico de México.

Por otro lado, en Estados Unidos se publicaron indicadores económicos negativos en el cierre de la semana. Aunque esto eleva la probabilidad de que la Reserva Federal recorte la tasa de interés en los próximos meses, también aumenta la aversión al riesgo a nivel global.

En México, se anunció que el gobierno colocó 12 mil millones de dólares en deuda para apoyar a Pemex.

Según lo informado, esta deuda es de notas estructuradas Pre-capitalizadas (“P-Caps”) y con vencimientos al 2030.

La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, informó que esto brindará liquidez a Pemex y apoyará para cubrir los vencimientos de la deuda financiera de Pemex para 2025 y 2026.

Cabe mencionar que la deuda financiera de Pemex es 158.49 veces su ganancia operativa de los últimos 4 trimestres, lo que implica que le tomaría 158 años pagar su deuda con su ganancia de operación.

Esta operación de financiamiento por 12 mil millones de dólares llevó a que hoy viernes, la calificadora Fitch Ratings, subiera la calificación crediticia de la deuda de Pemex en dos nodos de ‘B+’ a ‘BB’ con perspectiva estable.

Con esto, la calificación crediticia de Pemex pasó de terreno “altamente especulativo” a solamente terreno “especulativo”, pero se mantiene sin grado de inversión, aunque ahora solo está a dos nodos de recuperarlo.

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