El peso mexicano registró una depreciación semanal de 0.26% o 4.5 centavos, con lo que el tipo de cambio interbancario concluyó en 17.5233 pesos por dólar, de acuerdo con cifras del Banco de México (Banxico).

Durante la sesión de este viernes, la divisa nacional registró una caída de 0.58%, equivalente a 10 centavos, en medio de un entorno marcado por la incertidumbre internacional.

De acuerdo con Banco BASE, la depreciación semanal del peso mexicano se explicó principalmente por la intensificación de la guerra entre Estados Unidos e Irán, lo que generó episodios de mayor aversión al riesgo en los mercados financieros.

Durante la semana, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, notificó formalmente al Congreso que el país se encuentra nuevamente en guerra, una medida que le permite emplear a las fuerzas armadas hasta por 60 días sin autorización adicional.

El martes 14 de julio, el gobierno estadounidense reanudó el bloqueo naval a puertos iraníes y realizó ataques todos los días, mientras que Irán respondió con ofensivas contra bases estadounidenses ubicadas en Jordania, Baréin, Kuwait y Catar. Estos acontecimientos provocaron episodios de aversión al riesgo entre los inversionistas.

Asimismo, el principal impacto económico de la guerra continúa concentrado en los precios de los energéticos. El flujo promedio de crudo a través del estrecho de Ormuz disminuyó de 9.4 a 5.5 millones de barriles diarios durante la última semana.

Banco BASE agregó que Trump propuso cobrar 20% del valor de la carga a los buques que crucen el estrecho, aunque desistió de la medida el 14 de julio luego del rechazo de Arabia Saudita, Catar, Baréin, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos. En su lugar, los países del Golfo Pérsico acordaron incrementar sus inversiones en Estados Unidos como compensación.

Por otro lado, al cierre de la semana, el mercado mantiene la expectativa de que la Reserva Federal incrementará su tasa de interés en 25 puntos base el próximo 9 de diciembre.

Cabe recordar que durante la semana diversos funcionarios de la Reserva Federal destacaron la presencia de riesgos al alza para la inflación y señalaron que podría ser conveniente aplicar un incremento en la tasa de interés.

Asimismo, los integrantes del banco central estadounidense reiteraron que la desaceleración de la inflación al consumidor registrada en junio es insuficiente para concluir que se observará una trayectoria de la inflación hacia su objetivo de 2%.

Otro factor que afectó al peso mexicano fue la postura comercial proteccionista de Estados Unidos. El gobierno estadounidense anunció que, a partir del 22 de julio, impondrá un arancel adicional de 25% a una parte de las importaciones provenientes de Brasil, después de determinar bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 que diversas políticas brasileñas, entre ellas el sistema de pagos Pix, representan prácticas “irrazonables y discriminatorias”.

El café, la carne de res y algunos productos derivados del etanol quedaron excluidos de la medida. En mayo, última información disponible, Estados Unidos aplicó a Brasil un arancel promedio de 10.73%, con lo que se ubicó en la posición siete entre las 35 economías que más comercian con ese país.

Con la entrada en vigor del nuevo arancel, Brasil pasaría a ubicarse entre los países con mayor carga arancelaria, únicamente por debajo de China (20.87%) y Camboya (20.62%).

El gobierno brasileño rechazó la decisión, adelantó que analizará posibles medidas de represalia y señaló que recurrirá a la Organización Mundial del Comercio (OMC).

En cuanto a México, continúa la incertidumbre relacionada con la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).

Del 21 al 23 de julio se llevará a cabo una nueva ronda de conversaciones entre México y Estados Unidos en la Ciudad de México.

Para México, será relevante que durante el proceso de revisión se logre disminuir o moderar los aranceles sectoriales que afectan a la industria manufacturera nacional y a las exportaciones de sectores clave como el automotriz y siderúrgico.

ja