El peso mexicano registró una apreciación semanal de 3.0% o 54.3 centavos, con lo que el tipo de cambio interbancario cerró en 17.3186 unidades por dólar. Este viernes, la moneda nacional ganó 0.25% o 4.2 centavos respecto a la sesión previa.
El avance del peso se dio en paralelo a un retroceso semanal del dólar de 1.40%, de acuerdo con el índice ponderado, en un entorno internacional marcado por ajustes en la percepción de riesgo.
De acuerdo con Banco BASE, la debilidad de la divisa estadounidense respondió principalmente a que el martes por la tarde Irán y Estados Unidos anunciaron un acuerdo de cese al fuego, con el objetivo de abrir un periodo de dos semanas de negociaciones y permitir la reapertura del estrecho de Ormuz.
Ante la posibilidad de que este entendimiento represente un primer paso hacia un acuerdo de paz y la normalización de los flujos de petróleo y energéticos del Golfo Pérsico, los mercados financieros globales mostraron mayor apetito por riesgo, lo que favoreció a monedas emergentes como el peso.
En este contexto, BASE indicó que el comportamiento de los mercados durante la próxima semana podría definirse por los resultados de las primeras բանակցaciones entre delegaciones de Irán y Estados Unidos, previstas a partir de este sábado en Islamabad, Pakistán.
A la par, los inversionistas también estarán atentos a cambios en las expectativas de tasa de interés de la Reserva Federal, especialmente tras las presiones inflacionarias observadas en marzo.
No obstante, durante la sesión del viernes continuaron ataques en Medio Oriente, lo que evidencia que el cese al fuego no es total y que el acuerdo se mantiene frágil. Además, el estrecho de Ormuz permanece cerrado para la mayoría de las embarcaciones. En este contexto, Donald Trump reiteró en su red social que la “única razón por la que Irán sigue vivo hoy es para negociar”.
Otro elemento que incidió en el retroceso del dólar hacia el cierre de la semana fue la publicación de la inflación en Estados Unidos. A tasa mensual, el índice de precios al consumidor se ubicó en 0.9%, acelerándose desde el 0.3% del mes previo.
Al interior, destacó la inflación de energía, que se disparó 10.9% mensual, su mayor avance desde septiembre de 2005, reflejando el impacto del conflicto entre Estados Unidos e Irán en los precios de los combustibles. En contraste, la inflación subyacente se mantuvo por segundo mes consecutivo en 0.2% mensual.
En términos anuales, la inflación estadounidense se aceleró a 3.3%, su mayor nivel desde mayo de 2024, aunque se ubicó por debajo de la expectativa del mercado de 3.4%. Este resultado, pese a las presiones en energéticos, modera la especulación sobre posibles incrementos en la tasa de interés de la Reserva Federal.
En el ámbito local, destacó que Fitch Ratings afirmó la calificación de México en “BBB-” con perspectiva estable, lo que confirma que el país mantiene el grado de inversión, aunque en el nivel más bajo dentro de esta categoría.
El análisis de la calificadora apunta a una economía con fundamentos macroeconómicos sólidos, como finanzas externas robustas y una política macroeconómica prudente, aunque limitada por factores estructurales, entre ellos el bajo crecimiento potencial, la debilidad institucional y las presiones fiscales.
La perspectiva estable sugiere que, bajo el escenario base, no se anticipan deterioros abruptos que comprometan la calificación en el corto plazo.
Fitch destacó que la economía mexicana evitó una recesión en 2025, aunque con un crecimiento débil de 0.6%, y anticipa una recuperación moderada hacia 2026 de 1.7%. Sin embargo, advirtió que este escenario enfrenta riesgos asociados a la incertidumbre del T-MEC y a la cautela del sector privado ante reformas institucionales, particularmente en el ámbito judicial.
En materia fiscal, si bien se han observado avances en la consolidación del déficit, la agencia considera que será complicado alcanzar las metas oficiales sin medidas adicionales, debido a la rigidez del gasto, el bajo nivel de ingresos tributarios y la ausencia de una reforma fiscal estructural.
Asimismo, señaló que el endeudamiento público continuará en aumento y podría superar el promedio de países con calificación similar, lo que reduce el margen de maniobra ante choques externos.
La carga de intereses y la dependencia de apoyos a empresas estatales añaden presión sobre las finanzas públicas.
Finalmente, Fitch subrayó que el principal riesgo estructural se mantiene en Pemex, cuyas necesidades de apoyo siguen trasladándose al balance soberano. Aunque se ha observado cierto alivio operativo, la expectativa es que el respaldo gubernamental continúe, lo que implica una migración de deuda desde la empresa petrolera hacia el gobierno federal.
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