El peso mexicano ganó 1.07 por ciento o 21.8 centavos respecto al cierre previo, con lo que el tipo de cambio interbancario concluyó la jornada en 20.4240 unidades por dólar, con datos del Banco de México (Banxico).
De esta forma, la moneda nacional concretó una depreciación semanal de 1.86 por ciento o 37.3 centavos, cotizando en alrededor de 20.43 unidades por dólar, con el tipo de cambio tocando un mínimo de 20.0113 y un máximo de 20.7299 pesos por dólar, siendo la mayor pérdida semanal desde la semana terminada el 18 de junio y la tercera depreciación semanal consecutiva.
De acuerdo con Banco BASE, en la mayor parte de la semana, el desempeño del tipo de cambio fue paralelo al desempeño del dólar estadounidense que se fortaleció frente a la mayoría de sus principales cruces, avanzando 0.64% durante la semana y ganando terreno por cuarta semana consecutiva.
“La depreciación del peso y de la mayoría de las divisas frente al dólar fue resultado de una mayor percepción de riesgo en los mercados financieros globales, principalmente durante las primeras sesiones de la semana”, expuso la institución financiera.
Los principales factores detrás del retroceso fueron la proximidad de la normalización de la política monetaria de Estados Unidos, que probablemente comience el 3 de noviembre, con el primer recorte al programa de compra de bonos. También se ha elevado la probabilidad de que, una vez terminado el programa de compra de bonos a mediados del 2022, la Reserva Federal haga el primer incremento a la tasa de interés.
Por otro lado, el mercado percibe riesgos para la actividad económica global, principalmente en Europa y China ante la crisis de energéticos, lo que amenaza con frenar la actividad industrial durante el cuarto trimestre.
“El incremento en precios de energéticos eleva el riesgo de presiones inflacionarias a nivel global, lo que podría llevar a los bancos centrales a continuar adoptando una postura menos flexible. Por lo anterior, es probable que se vuelvan a observar episodios de aversión al riesgo en los mercados financieros durante octubre y hacia el cierre del año”, resaltó Banco BASE.
A lo anterior se sumó el riesgo de un cese parcial de operaciones del gobierno de Estados Unidos. No obstante, con el paso de los días, se logró un acuerdo que permite el financiamiento del gobierno hasta el 3 diciembre del 2021, mientras se sigue negociando el presupuesto del nuevo año fiscal, por lo que sigue habiendo duda sobre la aprobación final del plan de infraestructura de Joe Biden por 550 mil millones de dólares.
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Banco BASE agregó que, desde el punto de vista técnico, el tipo de cambio perforó la resistencia de 20.40 pesos por dólar, acercándose a la resistencia clave de 20.75 pesos por dólar que por ahora ha sido respetada.
“De perforar esta resistencia, el tipo de cambio podría subir rápidamente hacia el nivel de 21.00 pesos por dólar”.
La institución financiera añadió que no se pueden descartar presiones al alza para el tipo de cambio asociadas con una mayor percepción de riesgo en México, por la reciente iniciativa de reforma de la industria eléctrica que pretende desaparecer los contratos de autoabastecimiento y desaparecer la Comisión Nacional de Hidrocarburos, así como la Comisión Reguladora de Energía, lo que se espera tenga varias repercusiones negativas: mayores costos para usuarios finales, presión sobre las finanzas públicas, posibles recortes a la calificación crediticia, salidas de capitales, menor inversión fija y menor crecimiento económico en el largo plazo.
“Por ahora, el tipo de cambio no ha reaccionado a la iniciativa de reforma pues el mercado asume que el gobierno en turno no tiene los votos necesarios para su aprobación en el congreso y necesitarían negociar con otros partidos. Sin embargo, se reduce la probabilidad de que el tipo de cambio muestre una apreciación significativa a niveles por debajo de 20.00 pesos por dólar”.
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