El peso mexicano perdió 0.24 por ciento o 5 centavos respecto al cierre previo, con lo que el tipo de cambio interbancario concluyó la jornada en 20.6420 unidades por dólar, con datos del Banco de México (Banxico).
Con la depreciación de este jueves, el peso retrocedió 3.41 por ciento o 68 centavos en el trimestre, con el tipo de cambio tocando un mínimo de 19.7466 (2 de julio) y un máximo de 20.6775 pesos por dólar (30 de septiembre).
De acuerdo con Banco BASE, durante la mayor parte del trimestre, el tipo de cambio cotizó con estabilidad en un canal entre 19.80 y 20.40 pesos por dólar promediando 20.03 pesos por dólar, nivel en donde se ubicó el promedio móvil de 50 días durante la mayoría de las sesiones.
La institución financiera abundó en un análisis que, el mes con la menor variabilidad del tipo de cambio fue julio, pero, a partir de agosto, se observaron sesiones con mayor volatilidad que presionaron el tipo de cambio al alza. Las presiones al alza del tipo de cambio se debieron a que en Estados Unidos, la Reserva Federal (Fed) dejó en claro que el retiro del programa de compra de bonos iniciará en el cuarto trimestre y la tasa de interés podría comenzar a subir en la segunda mitad del 2022.
En su anuncio del 22 de septiembre, la Fed señaló que el programa de compra de bonos podría comenzar a recortarse a partir del 3 de noviembre para ser eliminado por completo a mediados del 2022. Asimismo, la mitad de los miembros del FOMC consideran que el primer incremento a la tasa objetivo podría ocurrir a finales del 2022, mientras que al comienzo del año solamente uno de 18 miembros consideraba probable un incremento de la tasa el próximo año.
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Asimismo, en el trimestre, la tasa de rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años mostró un incremento de 4.7 puntos base, ubicándose en 1.51%, resultado de una disminución de 24.6 puntos base en julio, un incremento de 8.7 puntos base en agosto y un incremento de 20.6 puntos base en septiembre. El índice ponderado del dólar mostró un incremento de 2.0%, ubicándose en su mayor nivel desde noviembre del 2020.
Por otra parte, se presentaron episodios de aversión al riesgo relacionados con señales de una desaceleración económica global a la par de presiones inflacionarias. Además, durante septiembre se hizo evidente la crisis del mercado de energéticos, al observarse incrementos en los precios del petróleo y gas natural, principalmente debido a la escasez relativa de gas natural en Europa y la escasez de carbón en China, país en el que se han agravado las señales de una desaceleración económica
A lo anterior se suma que, en las últimas sesiones del trimestre se elevó la percepción de riesgo global por la negativa del Congreso de Estados Unidos a extender la cancelación del techo de la deuda, generando el riesgo de un cese parcial de operaciones del gobierno.
En la última sesión del trimestre, el Congreso extendió la disponibilidad de fondos para el gobierno hasta el 3 de diciembre, por lo que se evita el riesgo de un incumplimiento de deuda en octubre y un cese de operaciones del gobierno.
Cabe mencionar que en el trimestre, la mayoría de las divisas perdieron terreno frente al dólar, siendo las más depreciadas el peso chileno (-10.31%), el real brasileño (-9.61%), el sol peruano (-6.95%), el rand sudafricano (-5.34%), el won surcoreano (-5.13%), el forinto húngaro (-4.72%), el zloty polaco (-4.35%), el dólar australiano (-3.73%) y el peso mexicano (-3.41%). Otras divisas con depreciaciones significativas fueron la libra esterlina (-2.57%) y el euro (-2.36%).
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