El peso cierra la primera parte de 2019 y los primeros seis meses de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador con una apreciación de 2.16%, cotizando cerca de las 19.22 unidades por dólar. Así, el peso se coloca como la segunda moneda más apreciada entre los principales cruces del dólar, superada sólo por el dólar canadiense. Según el análisis de Banco BASE, hubo cinco razones principales para la apreciación de la moneda mexicana a lo largo de estos seis meses:
  1. El lenguaje más acomodaticio de diversos bancos centrales hizo las tasas de interés mexicanas más atractivas para los capitales extranjeros, aumentando la demanda por el peso mexicano.
  2. El mismo factor de las tasas de interés atrajo más contratos para la divisa nacional en el Mercado de Futuros de Chicago, donde pasó de tener 9 mil 772 contratos a 115 mil 35 contratos, cada uno de 500 mil pesos. Con esto, la moneda ganó estabilidad.
  3. La postura restrictiva del Banco de México a lo largo del año resultó favorable para el peso.
  4. La Reserva Federal, en contraste, adoptó un lenguaje más acomodaticio, incrementando la posibilidad de un recorte a su tasa objetivo este año.
  5. Los precios del petróleo se mantuvieron al alza gracias a la disminución de la oferta petrolera, dando un empujón al peso.
A pesar de que estos factores ayudaron a la divisa mexicana a ganar terreno, existen todavía factores de riesgo para esta. Banco BASE destaca tres:
  1. Las calificadoras mantienen en negativa la perspectiva para la calificación crediticia de México; un ajuste a la baja restaría estabilidad al mercado financiero interno.
  2. Sigue presente entre los mercados la percepción de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, retome su amenaza de aranceles contra las importaciones mexicanas a su territorio.
  3. La economía del país se contrajo 0.2% a tasa trimestral durante los primeros tres meses del año. Al segundo trimestre, el único rubro que se recuperó fueron las exportaciones, por lo que hay temores de desaceleración.
A lo largo del primer trimestre, el peso cotizó en un máximo de 19.87 unidades por dólar y un mínimo de 18.74 unidades por dólar. Su volatilidad anualizada fue de 8.7%, la más baja para la divisa desde 2014.   Te puede interesar: Mantiene gobierno superávit en mayo, pero la cifra sigue retrocediendo cach