- El lenguaje más acomodaticio de diversos bancos centrales hizo las tasas de interés mexicanas más atractivas para los capitales extranjeros, aumentando la demanda por el peso mexicano.
- El mismo factor de las tasas de interés atrajo más contratos para la divisa nacional en el Mercado de Futuros de Chicago, donde pasó de tener 9 mil 772 contratos a 115 mil 35 contratos, cada uno de 500 mil pesos. Con esto, la moneda ganó estabilidad.
- La postura restrictiva del Banco de México a lo largo del año resultó favorable para el peso.
- La Reserva Federal, en contraste, adoptó un lenguaje más acomodaticio, incrementando la posibilidad de un recorte a su tasa objetivo este año.
- Los precios del petróleo se mantuvieron al alza gracias a la disminución de la oferta petrolera, dando un empujón al peso.
- Las calificadoras mantienen en negativa la perspectiva para la calificación crediticia de México; un ajuste a la baja restaría estabilidad al mercado financiero interno.
- Sigue presente entre los mercados la percepción de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, retome su amenaza de aranceles contra las importaciones mexicanas a su territorio.
- La economía del país se contrajo 0.2% a tasa trimestral durante los primeros tres meses del año. Al segundo trimestre, el único rubro que se recuperó fueron las exportaciones, por lo que hay temores de desaceleración.





