La captura de Nicolás Maduro por fuerzas de Estados Unidos abrió un vacío de poder en Venezuela con implicaciones políticas, geopolíticas y económicas aún inciertas, aunque sin un impacto relevante en los mercados financieros globales, de acuerdo con un análisis de Natixis Investment Managers Solutions.
Jack Janasiewicz, gestor de portafolio de la firma, recordó que durante el fin de semana fuerzas de Estados Unidos pusieron bajo custodia al presidente venezolano, quien había sido imputado desde marzo de 2020 por cargos de narcoterrorismo, corrupción, tráfico de drogas y delitos relacionados con armas ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York. Si bien el despliegue previo de la armada estadounidense alrededor de Venezuela ya anticipaba una escalada de tensiones, la velocidad y el momento de las acciones resultaron, en cierta medida, sorpresivos.
Tras los hechos del sábado, explicó Janasiewicz, los mercados abrieron el lunes con escasa reacción, en línea con el comportamiento histórico frente a episodios geopolíticos, que suelen no tener un impacto duradero en la economía global. En este contexto, añadió, las implicaciones de mayor alcance aún son ambiguas.
Desde el ángulo político, el especialista subrayó que la salida de Maduro deja un vacío de liderazgo. Estados Unidos designó a Delcy Rodríguez, hasta hace poco ministra de Petróleo, como presidenta interina, aunque persiste la incertidumbre sobre si Diosdado Cabello, ministro del Interior, y Vladimir Padrino, ministro de Defensa, ambos con control sobre las fuerzas armadas, respaldarán su liderazgo. Bajo este escenario, apuntó, una posibilidad es que el grupo gobernante permanezca en el poder con apoyo militar.
“Este escenario de una dictadura atenuada probablemente implicaría el abandono del discurso social-revolucionario, con un nuevo liderazgo mucho más alineado a los intereses de Estados Unidos. De concretarse, ello supondría una reducción de los vínculos con China, Rusia, Irán y Cuba”, indicó Janasiewicz.
Aunque una transición pacífica sería el desenlace más deseable, advirtió que la instalación de un gobierno democráticamente electo podría resultar complicada, dado el peso del exilio venezolano y la estructura actual de apoyos internos, factores que elevan el riesgo de inestabilidad y parálisis política si las fuerzas armadas optan por retener el control.
El análisis también destaca que el presidente Trump ha mostrado un interés limitado en un rediseño estructural profundo del aparato político venezolano, lo que sugiere una disposición a trabajar con Delcy Rodríguez mientras se gestionan las demandas y concesiones de Washington.
En materia energética, Janasiewicz recordó que, pese a las vastas reservas petroleras de Venezuela, el deterioro de la infraestructura implica que su aprovechamiento tomaría años y requeriría inversiones de capital significativas. Aunque el presidente Trump ha insinuado que petroleras estadounidenses podrían beneficiarse del proceso de reconstrucción, el análisis mantiene escepticismo, dado que las empresas responden a sus accionistas y exigen retornos claros sobre la inversión. Con el WTI spot alrededor de 50 dólares por barril, la relación costo-beneficio del CapEx resulta cuestionable, más aún cuando un aumento de producción presionaría los precios a la baja. Además, persisten preocupaciones de gobernanza, reforzadas por el antecedente de expropiaciones tras la nacionalización de 2007.
Desde una perspectiva geopolítica más amplia, el gestor consideró que la salida de Maduro podría representar un avance positivo para la región, al reducir el respaldo a grupos paramilitares de extrema izquierda y, con ello, el riesgo de hacer negocios. Asimismo, con Colombia, Perú y Brasil en procesos electorales este año, será relevante observar la reacción de los votantes ante la intervención estadounidense y si la racha de victorias de derecha en Chile y Argentina se extiende o se frena en Sudamérica.
El episodio, añadió, remite a la Doctrina Monroe y a una reconfiguración del orden global, en la que la protección del comercio, el territorio y los recursos vuelve a ocupar un lugar central. En ese marco, destacó la presencia de China, Irán y Rusia en Venezuela, considerada demasiado cercana en un mundo cada vez más bipolar, así como la dependencia energética de China, que mantiene una alta exposición a importaciones de petróleo.
Finalmente, Janasiewicz concluyó que, desde la perspectiva de mercado, resulta difícil identificar un impacto relevante de largo plazo derivado de los acontecimientos en Venezuela.
“¿Qué relación tienen estas acciones con las utilidades del S&P 500? Prácticamente ninguna. Se trata de ruido de fondo, como suele ocurrir con los titulares geopolíticos”, señaló, al subrayar que los inversionistas tienden a mirar más allá de este tipo de episodios.
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