Tarde o temprano, la regulación llegará para el bitcoin y otras criptomonedas.
Aunque al momento se encuentran prácticamente al margen de los mercados y fuera del alcance de bancos centrales y otras entidades regulatorias, las criptomonedas tendrán que acercarse a las operaciones tradicionales del sistema financiero mientras más amplio sea su uso, señaló Gabriela Siller Pagaza, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco BASE.
“Creo que la regulación sí viene, tarde o temprano, finalmente porque se están aceptando cada vez más en comercios. Los bancos centrales obviamente están preocupados por esta oferta monetaria”, comentó Siller Pagaza el miércoles en entrevista con Fortuna y Poder.
El bitcoin y otras criptomonedas son, en palabras de la analista, activos extraños, aparentemente salidos de un relato de ciencia ficción.
El bitcoin se creó en un documento técnico que plantea las posibilidades de una divisa y un sistema de pagos peer-to-peer que serían independientes del sistema financiero global. La moneda digital comenzó a intercambiarse en 2009, con un valor de 8 centavos de dólar por unidad, y su primera transacción comercial se hizo en 2010: la compra de dos pizzas de la cadena Papa John’s.
Desde entonces, el valor del bitcoin se ha disparado, superando a la fecha los 50 mil dólares por unidad. Además, abrió la puerta para la creación de otros criptoactivos, como el ethereum, el cardano y el tether.
A pesar de su popularidad, el bitcoin y otros critpactivos son infames en los mercados por sus altos niveles de volatilidad. Su precio fluctúa de un momento a otro, y puede generar utilidades tremendas pero también pérdidas abismales.
Esto se debe en buena medida a que no están respaldadas por ningún sistema regulatorio común, explicó Siller Pagaza. Se encuentran prácticamente al margen de los mercados y del sistema financiero; es decir, no se sabe si forman parte del mercado cambiario, del mercado de capitales, del mercado de commodities o de un mercado nuevo y propio.
Ni siquiera hay certeza de si se consideran dinero como tal, pues no cumplen estrictamente con las tres cualidades que se le atribuyen a otras monedas: depósito de valor, unidad de cuenta y aceptación universal.
“Las criptomonedas no están respaldadas por ningún banco central […] no son consideradas tampoco dinero […] Eso no significa que no sean atractivas”, apuntó la analista.
Su falta de regulación y sus altos niveles de volatilidad no han frenado su popularidad, sin embargo. Es cada vez mayor el apoyo que recibe de jugadores de peso en los mercados. El mes pasado, Tesla Motors -la productora de coches más cotizada en la bolsa- anunció una inversión de mil 500 millones de dólares en bitcoin, y abrió varios de sus productos y servicios a pagos con esta criptomoneda.
Además, hay un poco más de apertura hacia estas monedas digitales por parte de negocios. En México, el bitcoin es aceptado por varios tipos de establecimientos: desde cafés y restaurantes hasta estudios de diseño y agencias de viajes.
Mientras más aceptadas sean, más presión sentirán los bancos centrales para hacer algo al respecto.
“Entre mayor sea la aceptación de las criptomonedas como medio de pago, esto representará un reto para los bancos centrales del mundo porque significa ceder parte del control de la oferta monetaria”, comentó Siller Pagaza.
En lo que los bancos centrales se deciden a regular a los criptoactivos, sus usuarios e inversionistas tendrán que ser excepcionalmente cautelosos.
Más allá de sus altos niveles de volatilidad, uno de los principales riesgos de invertir en criptoactivos es la falta de información y transparencia sobre su mercado.
“Eso es lo que representa el mayor riesgo y la oscuridad. No hay información transparente como, por ejemplo, en el mercado de deuda o el mercado de capitales”, apuntó la analista de Banco BASE.
Siller Pagaza no descartó, además, la posibilidad de un período de volatilidad con rango amplio de contagio que podría afectar a otros activos financieros.
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