Analistas estiman que el peso se va a depreciar frente al dólar durante este año, en medio de aumentos en la tasa de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos.
El consenso del mercado estima que el tipo de cambio va a cotizar entre 21.50 y 22 pesos por billete verde.
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La depreciación del peso representa un “duro” golpe para gran parte del aparato productivo del país, pues el tipo de cambio afecta a diferentes industrias y, por consiguiente, al crecimiento económico de México, señaló Nicolás Eguiarte, director cambiario de Banco Base.
Aún cuando un peso débil frente al dólar favorece a las empresas exportadoras al abaratar sus precios en el extranjero y beneficiarlas con mayores ingresos en la moneda nacional, la realidad es que éstas representan un porcentaje mínimo del sector industrial.
Las más afectadas son:
Entre los sectores con más impactos están los dedicados al equipo electrónico, eléctrico, de cómputo, la metalmecánica, la siderurgia, los textiles y las industrias zapatera, farmacéutica y alimentaria, ya que parte de sus insumos son importados y se cotizan en dólares.
Estas empresas ven afectada su rentabilidad, pues tienen que absorber los costos más altos de sus materias primas importadas para no arriesgarse a una caída en la demanda debido a precios más altos de sus productos destinados al consumo interno, dijo el analista.
“A este impacto en los costos de producción se suman los financieros cuando las empresas tienen deuda contraída en divisas extranjeras, pues tienen que pagar intereses y el capital al nuevo tipo de cambio”, dijo en un análisis.
Protegerse o morir
Las empresas con proveedores extranjeros o deudas en dólares u otras divisas son, por tanto, las más vulnerables al tipo de cambio, pero entre las herramientas que pueden utilizar para protegerse contra los embates del mercado de divisas están las coberturas cambiarias.
Como parte de la gestión de riesgos en la planeación financiera, estos instrumentos ayudan a las compañías manufactureras a compensar las fluctuaciones a futuro de los tipos de cambio.
¿Y la economía?
De acuerdo con el especialista, la depreciación del peso presiona tanto a la inflación como a las tasas de interés, pues, por un lado, las empresas manufactureras se ven obligadas con el tiempo a elevar sus precios al consumidor y, por otro, el banco central ve la necesidad de recompensar a los mercados de capital para evitar la fuga de inversiones.
Esos dos elementos, tasa inflacionaria y tasas de interés, repercuten en la economía en general al debilitar el consumo y encarecer el financiamiento interno.
“El mercado cambiario es uno de los más volátiles, pues en él influyen factores económicos, financieros y políticos, por ello, en la planeación financiera de las empresas que importan insumos o adquieren créditos en divisas extranjeras, es recomendable incluir instrumentos que ayuden a compensar los riesgos, se trata de una medida inteligente que puede contribuir a respaldar las metas del negocio”.
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