BBVA Research advirtió que, aunque anticipa una mejora gradual en el crecimiento del empleo formal respecto a 2025, el avance previsto será insuficiente para regresar a un ritmo similar al observado en los primeros años posteriores a la pandemia del Covid-19.

En un análisis, el centro de estudios económicos del Grupo BBVA detalló que la recuperación esperada del mercado laboral estará condicionada por una normalización paulatina de la inversión y una mejora en la confianza empresarial, factores que permitirían cierto respaldo al consumo privado a través del ingreso laboral.

No obstante, subrayó que mientras persistan niveles bajos de inversión productiva y una creación de empleo limitada, el mercado laboral seguirá mostrando un desempeño frágil, con riesgos a la baja para el crecimiento del ingreso de los hogares y del consumo en el corto plazo.

La evaluación de BBVA Research se dio a conocer luego de que el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) informara que en 2025 el empleo formal cerró con un crecimiento anual de 1.3%, lo que en términos netos representó la incorporación de 213 mil trabajadores afiliados.

De acuerdo con el centro de estudios, este resultado no refleja de manera directa la dinámica real de creación de nuevos empleos formales, ya que incluye la incorporación de trabajadores de plataformas digitales que superaron el umbral de ingreso neto mensual. Si bien este proceso es positivo en términos de acceso a la seguridad social, aclaró que no implicó la generación de nuevas plazas, sino la formalización de puestos de trabajo previamente existentes.

En este contexto, la dinámica subyacente de creación de empleo formal resulta considerablemente más débil, pues al cierre de 2025 se registró la incorporación de 206 mil trabajadores de plataformas digitales (TPD); al descontar su efecto, el crecimiento anual del empleo se reduce a apenas 0.3%, lo que equivale en términos netos a la generación de solo 72 mil nuevos puestos de trabajo”, puntualizó.

Este desempeño se ubica como el más bajo desde 2010, excluyendo 2020, año afectado por la pandemia, y confirma el bajo dinamismo de la economía mexicana, asociado en gran medida a la persistente debilidad de la inversión y al deterioro de la confianza empresarial”, enfatizó el análisis.

Según BBVA Research, el débil avance del empleo formal está estrechamente vinculado al bajo dinamismo de la economía mexicana, en particular a la caída persistente de la inversión. Con base en el dato más reciente disponible, correspondiente a octubre, la formación bruta de capital fijo mantiene una contracción anual de 5.8% en términos reales, lo que confirma la falta de impulso de la inversión productiva.

Al interior de este indicador, destacó la marcada debilidad del componente de maquinaria y equipo, que registra una caída anual de 10.3%, reflejo de la cautela del sector privado frente a un entorno de elevada incertidumbre.

El centro de estudios añadió que esta situación se refleja con claridad en los indicadores de confianza empresarial publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). En particular, el componente “Momento adecuado para invertir” del Indicador Global de Opinión Empresarial de Confianza (IGOEC) es el que muestra el mayor rezago, al ubicarse en 35.8 puntos, muy por debajo del umbral de 50 puntos, y acumular 151 meses consecutivos en terreno pesimista.

Asimismo, el componente “Situación económica presente del país” también permanece por debajo de dicho umbral, al situarse en 46.4 puntos, con 11 meses consecutivos en niveles inferiores a 50 puntos. En conjunto, expuso BBVA Research, estos indicadores confirman el deterioro de la confianza empresarial y explican, en buena medida, la persistente debilidad de la inversión y su impacto negativo sobre la creación de empleo formal.

Por otro lado, BBVA Research apuntó que la menor creación de empleo limita el crecimiento de la masa salarial y, por tanto, del ingreso de los hogares.

Cabe mencionar que el salario real de los trabajadores afiliados al IMSS se mantiene por encima de su promedio de los últimos 12 años; sin embargo, al cierre de 2025 registró un crecimiento anual de 3.1%, confirmando una desaceleración gradual que se ha venido observando desde 2019.

En línea con este comportamiento y con la baja creación de empleo formal, la masa salarial real mostró un desempeño menos favorable que el salario real. En 2025, la masa salarial creció 4.4% anual, resultado influido por la incorporación de trabajadores de plataformas digitales. Al excluir este efecto, el crecimiento de la masa salarial se reduce a 3.4%, es decir, 1 punto porcentual menos, reflejando una mayor debilidad respecto al promedio observado en los últimos dos años y anticipando un menor crecimiento del ingreso disponible de los hogares.

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