El peso mexicano registró una depreciación mensual de 1.45% o 26.4 centavos, con lo que el tipo de cambio interbancario cerró en 18.5796 unidades por dólar. Este viernes, la moneda nacional perdió 0.17% 0 3.2 centavos respecto a la sesión previa.

En el mes, el tipo de cambio tocó un mínimo de 18.2406 (1 de octubre) y un máximo de 18.6371 pesos por dólar (10 de octubre).

En el acumulado del año, el peso mexicano mantiene una apreciación de 10.80% o 2 pesos y 25 centavos, ubicándose en la décima posición entre las divisas más apreciadas.

De acuerdo con Banco BASE, la depreciación del peso estuvo influida por diversos factores, principalmente el repunte en la tensión comercial entre Estados Unidos y China, pues el 10 de octubre, el presidente estadounidense Donald Trump amenazó con imponer un arancel de 100% a todas las importaciones procedentes del país asiático, en respuesta a las nuevas restricciones impuestas por Beijing sobre la exportación de tierras raras y materiales estratégicos.

El nerviosismo sobre la posibilidad de un escalamiento de la guerra comercial elevó la demanda del dólar como activo refugio”, explicó la institución financiera.

El dólar mantuvo su fortalecimiento derivado de la cumbre entre Donald Trump y el presidente chino, Xi Jinping, en la que ambos mandatarios acordaron extender la tregua arancelaria y reducir los controles de exportación de tierras raras. Trump adelantó que planea viajar a China en abril, mientras que Xi Jinping también manifestó su intención de visitar Estados Unidos próximamente.

En paralelo, el mandatario anunció nuevos acuerdos comerciales con Tailandia, Camboya, Vietnam y Malasia, mientras que Japón informó inversiones por 550 mil millones de dólares en territorio estadounidense. A cambio, Washington buscará reducir o eliminar aranceles aplicados a ciertos productos japoneses. Asimismo, se confirmó un acuerdo comercial con Corea del Sur.

Sin embargo, la incertidumbre persiste en el caso de México, que aún no ha anunciado nuevos avances con su principal socio comercial. De hecho, se percibe que el proceso de revisión del T-MEC será duro para nuestro país, pues en el proceso de consultas públicas de Estados Unidos se está señalando el incumplimiento de compromisos del T-MEC por parte de México, incluyendo las reformas constitucionales que desaparecieron organismos autónomos reguladores de mercado, la reforma del Poder Judicial y la reforma del amparo.

También se han denunciado prácticas fiscales agresivas contra empresas extranjeras, lo que podría retrasar la conclusión exitosa de la revisión prevista para 2026 y continuar afectando la inversión y la generación de empleo formal.

La presión sobre el peso también se incrementó tras confirmarse una caída trimestral del PIB de 0.30% en el tercer trimestre, lo que eleva el riesgo de una recesión ante el deterioro de la actividad industrial y de otros sectores clave.

A ello se suma la reciente medida del gobierno estadounidense: el secretario de Transporte, Sean P. Duffy, ordenó cancelar los vuelos entre Estados Unidos y el AIFA, lo que implica la eliminación de 13 rutas operadas por aerolíneas mexicanas. Además, se suspendió la expansión de vuelos entre ambos países desde el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM). Según el comunicado oficial, la decisión responde a que México ha restringido vuelos de aerolíneas estadounidenses sin consecuencias durante tres años.

La industria automotriz mexicana también enfrenta un escenario adverso por la escasez de chips, lo que provocó esta semana la suspensión de operaciones en la planta de Honda en Celaya, Guanajuato. En paralelo, Audi anunció el cierre temporal de su planta en Puebla debido a bloqueos ferroviarios y carreteros encabezados por agricultores y transportistas que exigen un precio justo del maíz.

“Es probable que el deterioro de la producción automotriz se acentúe durante los últimos meses del año, afectando la actividad económica”, concluyó BASE.

ja